Una dominicana feliz de servir a los demás y contagiarlos de alegría

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Aleida Espinal, dominicana en Carolina del Norte.

  La protagonista de esta historia es una mujer luchadora, valiente, madre de tres hijas.  Extraña todo de su país, incluso el clima de esa hermosa isla caribeña que la vio nacer. #MiVuelo tiene el placer de presentarles a Aleida Espinal, una dominicana que lleva 19 años viviendo en los Estados Unidos.

   Llegó a Nueva York en el 2001 con su hija Sofia que tenía 4 años. Su exesposo llevaba muchos años viviendo en este país y decidió traérselas, Aleida no tuvo otra opción. A pesar de ser licenciada en administración de empresas, estuvo un gran tiempo dedicada al hogar, su exesposo no quería que trabajara. Luego de un tiempo nacieron sus otras dos hijas.

  Estudió inglés en la misma escuela donde estaba su hija Sofia. Luego completó un asociado en administración de empresas en una escuela que se llama ASA College. Al terminar la escuela empezó a trabajar en una organización sin fines de lucro que ayudaba a personas que eran VIH positivo.

   Para Aleida lo más difícil al principio fue separarse de sus padres y hermanos. Venirse a otro país tan distinto, otra cultura, otro idioma. “La comida no me sabía igual, todavía encuentro que mi comida en República Dominicana sabe mejor que aquí”. Todo ha sido un duro proceso de adaptación, al que se le sumó un divorcio y una mudanza en el 2013 de Nueva York a Charlotte, Carolina del Norte. Este paso para Aleida fue todo un reto, una nueva ciudad donde no conocía a nadie, con tres niñas, sin saber manejar, sin carro, sin dinero, pero lo logró, salió adelante y hoy por hoy se siente agradecida de todo lo que ha alcanzado. “Tengo un trabajo muy bueno, tengo una familia sana y unas hijas espectaculares, tengo mi propia casa en un vecindario donde está la mejor High School de Charlotte, Providence High School, tengo una hija graduada de la universidad con un bachelor” (licenciatura).

Las hijas de Aleida.

   Desde la Ciudad Reina, Aleida sigue ayudando a personas con VIH, un oficio que para ella ha sido gratificante. Cuando uno tiene la oportunidad de ayudar a alguien y ver como esas personas se sienten tan agradecidas de uno, se siente bien, además, es la manera que tengo de poder mantener a mis hijas”.

   Al preguntarle sobre un mensaje para el resto de los inmigrantes dijo, “que nunca se den por vencidos. Algo que yo hice cuando me vi sola sin apoyo, fue empezar a crear mi grupo de apoyo. Busque a personas que fueran importantes para poder lograr mis metas, asistía a toda clase de eventos para ver a quién conocía, iba a la iglesia a buscar apoyo. Claro, no fue fácil porque eran muchos sentimientos encontrados, pero la manera en que uno reacciona a esos sentimientos es la manera en la que uno logra ir superando cada cosa”.

   Lleva en su corazón a sus padres, ambos murieron y siempre que puede va a la isla para visitar al resto de su familia. En febrero de 2020 fue su último encuentro, por cierto, coincidió con las celebraciones del día de la independencia de ese país. Siempre trata de inculcarle a sus hijas el amor por su isla, incluso juntas participan en las actividades que se desarrollan en Charlotte para conmemorar a ese país en la fecha correspondiente.

   Gracias Aleida por contarnos tu historia, por transmitir tanta alegría, por permitir compartir tus experiencias con nuestros seguidores, te aplaudimos por tus ganas de salir adelante y por ser un gran ejemplo para tus hijas.

Hasta la próxima historia, se despide,

Adriana Henríquez

@migrantesenvuelo