País en el que quisiéramos vivir

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Nos atreveríamos a pensar en estos momentos, para hacernos la pregunta más importante de nuestras vidas en momentos de pandemia con un Covid-19. Cuál será el saldo social y económico al terminar la multibillonaria campaña electoral 2020 por la presidencia de los Estados Unidos de América? -en la que, indudablemente, los estadounidenses toman la decisión más importante de estos últimos años al elegir al presidente del país más poderoso del mundo. A lo mejor, esta decisión no es la más preocupante sino saber a quién hemos elegido, o como se comenta a voz pópuli, si la reelección del inquilino de la Casa Blanca tendría méritos suficientes en estos momentos de crisis de salud, economía, política y social, en la que existe un desgaste de valores al tener un país polarizado y por consiguiente, picada su estructura institucional que ha dado lugar a desfigurar, en parte, a la sociedad estadounidense. O buscamos una nueva alternativa que está acompañada de una experiencia vicepresidencial que le podría, a lo mejor, servir de sustento para administrar mejor el país.

Diálogo contínuo
Hubiésemos esperado que la campaña electoral, preferentemente presidencial, se debía haber dado en un diálogo continuo y no en un debate de opiniones en la que los candidatos podían deliberar para saber cuáles serían los problemas a resolver y con qué medidas, para que cada sector social hubiese recogido de lo mejor de las ideas de los candidatos; así nos habríamos encontrado en un ambiente donde los grandes sectores representan los intereses vitales de la república en su conjunto y, al mismo tiempo, reconocerían con notable facilidad que sus mejores intereses particulares están en el bienestar de la nación. Se podría haber conseguido que la mayoría de la ciudadanía, unida al torno de la noción del interés común de todos esos sectores grandes y chicos, reflexionarían en la noción del bienestar colectivo. A estas alturas, difícil componer lo hecho porque ya los votantes han tomado su decisión en base a la democracia robusta que tiene esta gran nación.

Que no siga el racismo y discriminación
Sin embargo, hay una gran mayoría de estadounidenses e hispanos con ciudadanía americana, que quisieran vivir en un país donde el racismo y discriminación no sigan siendo parte de sus vidas y en cada una de sus familias. Vivir en esta gran nación de libertad y democracia, en donde la aportación de cada inmigrante esté valorada por hacer más grande los Estados Unidos de América. Se quiere un país como lo soñó Abraham Lincoln y Martin Luther King Jr.,sin esclavitud ni racismo, que no den a la potestad la supremacía blanca, que es una de las distorsiones por la que se está haciendo historia de pésima calidad humana.
El presidente de los Estados Unidos de América, debe poseer un componente de entendimiento de cuáles deben ser las capacidades especiales de un buen presidente, sobre todo condiciones de crisis financiera, económica y estrategia al menos de la gravedad de las que enfrentó el presidente Franklin Roosevelt, mismas que se basaron en una autoridad moral y legal para emprender la Guerra de Independencia, la guerra para fundar nuestra república; este principio prevaleció en la fundación de nuestra forma constitucional federal de unión como re- pública. Este cuerpo de derecho natural proscribe explícitamente todos los intentos de tratar negativamente a cualquier persona, en cualquier forma.

Mejores oportunidades
Queremos vivir en este gran país desde donde se dan las mejores oportunidades de vida. Donde la libertad no se la confunda con el libertinaje, ni la autoridad jurídica, migratoria o, la brutalidad policial siga siendo un escudo para asesinar e ir contra los derechos civiles de las personas. Queremos una nación en donde podamos seguir viviendo con libertad. Queremos un país donde los valores sigan siendo la primera institución familiar. Queremos seguir contribuyendo a la grandeza de esta gran nación y queremos que nuestras futuras generaciones sigan defendiendo la bandera y su territorio estadounidense. Queremos un presidente que nos una para que pase a la historia como un buen estadista ante las inmensas necesidades y soluciones humanas. Queremos un país en donde los niños que regresan de sus escuelas no encuentren a sus padres porque fueron arrestados y deportados.

Ejemplo de valores
Queremos que como inmigrantes respetuosos a las leyes de este país, seamos respetados al margen de nuestro estatus migratorio. No queremos un presidente que predique un mensaje contrario a lo que no se puede cobijar en una sociedad porque: “Se puede engañar a una parte del pueblo todo el tiempo, y a todo el, pueblo parte del tiempo; pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”(Abraham Lincoln). Queremos un presidente cuyas bondades reflejen hacia la protección de nuestro planeta, en donde convivamos respetando el reino animal y su hábitat. Queremos un país para vivir teniendo un presidente que sea ejemplo de valores en el mundo y, que su potencia económica y militar siga reflejando como la nación más poderosa del mundo pero que se revierta hacia los más necesitados. Este es el país en el que quisiéramos vivir, no solo para periodos presidenciales sino hasta que Dios siga bendiciendo a América.