Buscando al rival de Donald Trump

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Si preguntáramos, hoy, haciendo una encuesta ciudadana sobre el impeachment o juicio político instaurado al presidente Donal Trump, habría de suponerse que todos los porcentajes que se dieron antes del veredicto, tuvieron márgenes partidistas, porque no fueron sujetas a la la opinión pública sino a intereses de los dos partidos que

mayormente disputan la presidencia de los Estados Unidos de América.Por un lado, los republicanos sostuvieron la inocencia del presidente y por el otro, la culpabilidad del acusado mandatario, quien le restó supuestamente importancia durante su recorrido en países europeos. Claro!,!e resultó la estrategia al presidente; porque él sí sabía

que lo que se había preparado en el caldero demócrata era un “tamal mal envuelto”,que después de un veredicto

final, nadie lo quiso degustar ,no porque estuvo mal envuelto sino porque el único que podía comérselo era el que tenía ”la boca sucia presidencial”.

Lo grave de este “tamal mal envuelto, es que se hizo precisamente en un año electoral para republicanos y demócratas y, estos últimos, ya han iniciado sus debates para buscar dentro de las primarias, un nominado para la contienda electoral de noviembre 3,2020.La sólida pregunta es cuál enfrentaría a Donal Trump, si éste hasta el

momento es el que se postularía a su reelección presidencial y quedarse cuatro años más en la Casa Blanca.La

segunda pregunta es, duraría su último mandato?.Eso, y nada más que ningún otro cuestionamiento, es saber quién garantiza ese supuesto segundo periodo ejecutivo?.Si el primero, es infructuoso, no se diga el siguiente, si se diera!!

Para los votantes hispanos listos para las elecciones de noviembre 2020, el panorama electoral está nublado, porque todavía no está muy clara la inocencia del ex-enjuiciado presidente, excepto para los que siguen siendo seguidores como partidistas.Un juicio sin pruebas y sin testigos fue lo que la mayoría de estadounidenses recibió; a pesar, que

por por un lado, existiría la honestidad de reconocer que la economía en estos momentos está mejor como en ningún otro periodo presidencial y talvéz, por esas circunstancias, obviaríamos las capacidades y poderes del presidente Trump, que fueron cuestionadas antes, durante y después del impeachment.

Lo gravísimo para quienes como ciudadanos hemos escuchado a lo largo del mandato Trump, son las tantas y cuantas ofensas a la dignidad humana que nos ha brindado diariamente de quien representa esta gran nación; sin agregar mentiras que han tenido crédito dentro del Congreso de los EE.UU.Nadie puede desconocer, pensando con

honestidad, que vivimos en una sociedad dividida y,  no únicamente por las ofensas del presidente Trump sino

porque su política racista y discriminatoria, la ha puesto primero que al país que dejaron nuestros fundadores.La economía no se la puede ni debe confundir con los principios que tiene todo ciudadano estadounidense, en este caso,,ni peor con los pilares de la institucionalidad que poseé la democracia y libertad que tiene los Estados Unidos

de América.Esta gran nación está integrada por verdaderos inmigrantes que son los que siguen haciendo más grande

este país. Y, sin apartarnos de la realidad migratoria, los hispanos/ latinos, seguimos aporta†do a esta sociedad en todo lo que su sistema democrático mantiene, porque somos de este continente y, esa fue y sigue siendo la teoría del sueño americano; ese sueño dejado por un hombre de raza negra como lo fue Martin Luther King Jr.,cuya memoria

ha atravesado como una leyenda al mundo entero, en donde con su historia está consagrada nuestra libertad para

pensar y vivir cada vez que exigimos se respeten nuestros derechos humanos.

Es necesario analizar estos movimientos en donde nuestra democracia correría peligro y eso no hay que permitirlo.El dinero es necesario pero no fundamental porque esa no es ni será la definición de todo ser humano.En materia electoral, para qué y por qué pensar en un presidente sin valores y que nos defina como ciudadanos que solo

pagamos impuestos. Somos el pueblo el que tiene el poder, así lo dijo George Washington, uno de los fundadores de

la Constitución de los EE.UU: ”The power under the Constitution will always be in the people”.

Sin embargo, la actualidad política de los estadounidenses, está encajonada a un proceso electoral que se viene en noviembre de este año, cuyos actores son los partidos políticos que se presentan en elecciones primarias para tener nominaciones personales a la presidencia de los EE.UU.,en las que ya los demócratas han tomado la delantera.Este

proceso de nominación presidencial, está dejando muchas interrogativas: primero, saber quién será el rival dentro del Partido Demócrata para enfrentar a Donald Trump, que indiscutiblemente se postularía a su reelección; no solo porque hay que considerar la ideología de los votantes que se ubican como liberales, moderados y conservadores,

entre otros, nos estaría dejando un vacío en las urnas en cuanto a los liberales algo moderados, que podrían incidir

en los ciudadanos que están”enojados”con el mandato de Donald Trump, cuyo ejemplo ya lo tenemos en las primarias de Nueva Hampshire con un 79%,en el que están 22 delegados en juego,(en él, los republicanos ganaron con Trump),pero actualizándonos solo como hipótesis nos da un reflejo nacional del más del 56% hasta febrero

18,2020, esto demuestra, que existe un peligro eminente hacia la confiabilidad que pudiesen tener los republicanos

hasta la fecha de las elecciones presidenciales, hasta tanto, los demócratas, se están rasguñando como “gatos ensacados”.