Sobre ruedas niños migrantes reciben clases bilingües especializadas

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Tijuana – México En un autobús convertido en salón de clases en Tijuana, niños migrantes se encuentran recibiendo educación gracias a la organización “Yes We Can” de California.

Sobre ruedas, sentados en dos filas ordenadas, y cambiando asientos de pasajeros por escritorios para estudios, los pequeños migrantes  mexicanos y centroamericanos se educan y  aprenden inglés en el autobús ubicado en el estacionamiento de al lado del refugio para migrantes.

Para las docenas de pequeños que ya han recibido clases sobre ruedas, estudiar mientras se encuentran detenidos en el refugio, luego de que sus padres intentarán llegar a Estados Unidos en busca de una mejor vida, era solo un sueño, que desde julio han hecho realidad.

“Estos son niños de zonas muy peligrosas, donde tienen problemas muy grandes con la confianza”, dijo Estefanía Rebellón, directora del programa llamado “Yes We Can” (“Sí, podemos”, en español).

Rebellón quien explica que imparten una educación bilingüe especializada para niños que tienden a un bajo nivel de alfabetización, resaltó que es preocupante que personas vulnerables no puedan contar con seguridad en Estados Unidos.

“Es atroz que haya tanto odio en este país que se ha convertido en tiroteos masivos, que ha costado vidas inocentes”, destacó.

La directora de “Yes We Can” quien llegó muy pequeña a Miami también como migrante,  ve en las escuelas en zona fronteriza una gran oportunidad para ayudar a cientos de niños centroamericanos, por lo que desde finales del año pasado arrancó su plan, en principio impartía clases en pequeñas tiendas de campaña ubicadas en un refugio.

En el autobús de Rebellón  y gracias a los arreglos realizados,  hoy 80 niños pueden recibir clases cómodamente.

“El autobús ha dado la bienvenida a 37 estudiantes de cinco a 12 años de edad y acogerá a otros 20 niños en las próximas semanas. Yes We Can también lanzará un programa para adolescentes en tiendas de campaña”, dijo Rebellón, también explicó que los profesores del plan, acreditados en México, tienen experiencia trabajando con niños desplazados en América Latina.