Rate this post

Pekín – China.- Un nuevo domingo violento es el que se ha vivido en Hong Kong. Tal y como ha ocurrido desde hace más de tres meses, manifestantes que exigen una mayor apertura democrática chocaron con las fuerzas de seguridad, que fueron desplegadas para contener las protestas.

 

Los disturbios comenzaron tres horas después del inicio de una marcha que pretendía ser pacífica. Esa movilización, que no contaba con el permiso de las autoridades, devino en enfrentamientos, cuando activistas enmascarados se concentraron en el Almirantazgo, el área en la que se encuentra la sede del Gobierno hongkonés.

 

Allí, los protestantes lanzaron bombas incendiarias por encima de las barreras policiales. De forma adicional, quemaron banderas chinas y rompieron carteles en los que se felicitaba al Partido Comunista chino, una organización que el próximo 01 de octubre cumplirá 70 años en el poder.

 

En respuesta, los equipos antimotines utilizaron gas lacrimógeno, pero también potentes chorros de agua teñida de azul. El líquido era disparado desde vehículos en movimiento, con la intención de dispersar a los manifestantes y de identificarlos fácilmente, gracias a la tintura.

 

Luego de la reacción policial, los manifestantes se replegaron y se congregaron en el barrio de Wan Chai. Una vez allí, se valieron de lo que encontraron a su paso para construir barricadas y encender hogueras.

 

La violencia, que durante todo el verano se ha evidenciado en Hong Kong, arrancó el pasado mes de junio, luego de que el Ejecutivo y el Legislativo impulsarán un proyecto de ley que autorizaba a las autoridades hongkonesas a extraditar, a la China continental, a opositores del Gobierno chino.

 

Pese a que la iniciativa fue retirada, los ciudadanos han decidido mantenerse en las calles para presionar por reformas políticas, como la elección de un Jefe de Gobierno, a través del voto directo.

 

Aunque Hong Kong es una región administrativa especial, que goza de cierta autonomía, sus mandatarios son escogidos por un Comité Electoral y, posteriormente, ratificados por el Consejo de Estado de la República Popular China.