Poder electoral hispano

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Estamos frente a las puertas de las elecciones de noviembre 3, 2020, en las que el primer protagonismo político la tiene el pueblo para elegir al presidente de los EE.UU. que a la vista de las estadísticas, cada día son variables de los electores por preferencia partidista; es decir, para quienes votan con inclinaciones libertaria, conservadora, republicana o demócrata, mismas que de modo y forma carecen de ideología sino de una cultura de un sistema electoral imperfecto, y en estos momentos, ante un país que vive una sustentada democracia dividida pero fortalecida dentro de su pilar institucional que robustece y sostiene la libertad del pueblo estadounidense.

El proceso electoral de la Unión America- na, esta vez es de mayor atención ciudadana, porque las circunstancias políticas, están acompañadas por un país en crisis de salud por la pandemia del Covid-19 y sumadas éstas, al comportamiento que el inquilino de la Casa Blanca, envía mensajes que ha alimentado hacia una supremacía blanca, dividiendo al país dentro de los acontecimientos de la violencia brutal policial, que siguen dejando muertes hacia ciudadanos afroamericanos.

Sin embargo, este proceso electoral estadounidense 2020, tiene una importante peculiaridad en electores de origen hispano con ciudadanía estadounidense, porque aún éstos no le dan la importancia al valor del voto que tienen y salir a votar para que nos cuenten, ejerciendo ese derecho a votar para elegir o ser elegidos a distintos cargos dentro del sistema electoral. Y ese valor que los hispanos con ciudadanía americana no lo valoran, tiene un costo social muy alto por no ir a las urnas. Si no lo hacemos, perdemos mucho dinero del gobierno federal que asigna más de $ 675 billones de dólares a gobiernos estatales, locales y tribales basado en los datos del censo para las distintas instituciones públicas en educación, salud, vivienda, vías de comunicación, comercio hacia los mercados para tener una mejor forma de entrega de mercancía y servicios a su comunidad.

El proceso del sistema electoral se sustenta en la base democrática de libertad con la que cuenta la Unión Americana en su Primera Enmienda Constitucional. La actualidad del votante hispano en la participación de cada elección, tiene un significativo número de 32 millones elegibles para votar en territorio estadounidense, con la que se define que los hispanos tenemos más capacidad de decisión para sufragar en las urnas.

Este es un año impulsivo que obedece al descontento social ante la brutalidad policial que ha sembrado un descontento social en la población de los EE.UU., y que sumado al cambio de vida social ante la llegada de la pandemia, la comunidad hispana ha sido una de las más afectadas, lo que se presume que el votante hispano se mantiene rezagado. Sin embargo, todo depende de cuántos saldrían a votar en noviembre 3,2020.

Si votaran en noviembre 3, 2020, por lo menos 20 millones de los 32 millones, eso cambiaría la dirección de este país. Porque si solo 14 millones salen a votar, la primera pregunta sería por qué muchos latinos no creen que sus votos hacen la diferencia. Hay que entender que sus votos sí cuentan. En esos años 2016, si todos hubiesen ido a las urnas, para mejor o peor, por estos últimos cuatro años, hubiese sido muy diferentes y muy probablemente hubiésemos tenido a la primera mujer presidente en la historia de los EE.UU.y a un vicepresidente que sabría hablar español.

Si los hispanos elegibles para votar hubiesen votado en 2016 (los 27 millones), la señora Clinton, indudablemente, hubiese sido la presidente de los EE.UU. La comunidad hispana puede hacer la diferencia en cada Estado; entonces, en esas elecciones, se hubiese cambiado al inquilino de la Casa Blanca, al Congreso y a decenas de gobiernos estatales y locales. De los 27 millones de hispanos/latinos, más de la mitad no salió a votar, porque uno de cada dos hispanos se quedó en su casa; que aunque considerando que si no hubiesen votado todos sí se había hecho la diferencia. Entonces, este noviembre 2020, tenemos que usar ese poder con el derecho constitucional; entendiéndose que los hispanos somos casi el 20% de la población estadounidense, con una representación policial federal y local que apenas supera el 1% y, que es lo que nos está dejando muy atrás.

Posiblemente, la represión migratoria hacia nuestra comunidad, está haciendo daño; pero entre este hecho y nuestro poder electoral es mejor trabajar por una incentivación a la comunidad hispana para que salga a votar y así participe de su democracia, porque no podemos permitir que otros decidan por nosotros.
Las elecciones de noviembre 3,2020, le brinda también la oportunidad a la población de mas de 32 millones de hispanos elegibles para que salgan a votar y elegir a nuestras autoridades y principalmente que seamos históricamente una mayoría étnica para elegir al presidente de los Estados Unidos de América.