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Nuestra frágil sociedad se enfrenta a retos sumamente difíciles de resolver. La misma práctica de hacerla más cómoda dentro de su género humano, nos invita cada día a  navegar dentro de la tecnología moderna implementada en nuestro sistema social, pero a diferencia de una aceptación que no hemos podido superar, entender que los tiempos cambiaron drásticamente en nuestras vidas y por consiguiente en ese mismo conjunto, en las familias, que poseemos otra cultura del medio o sistema en que pernoctamos.

La modernidad del sistema socio-cultural, nos ha llevado muy rápido a entender, que como ciudadanos tenemos que incursionar en un mundo competitivo, y como es natural, llegar a la capacitación personal en todo su conjunto, que nos permita exponer nuestras capacidades como seres humanos, para sobrevivir civilizadamente en un planeta que cada día reduce todas sus capacidades de vida en toda su magnitud, y que lo poco o nada que se hace por conservar su naturaleza, es insignificante ante el peligro amenazante de su extinción .

La renovación de la familia no es un proceso de invención física sino natural, misma que está diseñada desde su creación humana. En ella existen componentes que nos definen el comportamiento de su conducta, pero que a ésta no le está llegando el mensaje de valores desde muchísimo tiempo. La educación dentro del seno familiar ha perdido sus elementales propiedades, como aquella que la educación hacia los hijos comienza en casa, desde donde a muy temprana edad de nuestros progenitores, los conducimos al respeto de sus padres y hacia los demás.

Esa cualidad de la sagrada familia no existe en un gran porcentaje en nuestro convivir moderno. Las causales de ellas obedecen, entre otras, al sistema de vida que la sociedad estadounidense lo ha implementado, y que por cierto es contradictorio su formación social, cuando las leyes de este país nos hacen perder autoridad con nuestros hijos al cumplir  los dieciséis años de edad. Ellos deciden por si solo dónde y con quién desean vivir. Esa  facultad legal hace que  ellos tengan un derecho irreversible, que les permite no escuchar consejos de sus padres o familiares y hasta de amigos.Y no es que los padres tengan que enmarcarse en una sobreprotección, porque no se trata de sobreprotegerlos sino de orientarlos mejor respetando sus decisiones.

LA RENOVACIÓN DE LA FAMILIA NO ES UN PROCESO DE INVENCIÓN FÍSICA SINO NATURAL, MISMA QUE ESTÁ DISEÑADA DESDE SU CREACIÓN HUMANA. EN ELLA EXISTEN COMPONENTES QUE NOS DEFINEN EL COMPORTAMIENTO DE SU CONDUCTA, PERO QUE A ÉSTA NO LE ESTÁ LLEGANDO EL MENSAJE DE VALORES DESDE MUCHÍSIMO TIEMPO.

Actualmente, los estudios de grandes sicólogos nos llevan a entender que la figura del núcleo familiar continua en forma descendente; es decir, que nuestra sociedad joven, adulta y mayor, está perdiendo sus valores de familia. Los índices de estos análisis están acreditados por innumerables sociedades de la familia. En Latinoamérica, existen países que sus gobiernos trabajan con organizaciones mundiales como la UNICEF, un organismo de la ONU fundado en 1946 para ayuda de la infancia de los países subdesarrollados o devastados por la guerra. Esta organización, entre otras prioridades, tiene el de proteger a las familias y  la educación de sus hijos, y que modestia parte esa educación temprana permite aún conservar un mediano grado de valores en la educación.

Las familias que  se desarrollan con la modernización, han dado un giro de 360 grados. Los tiempos cambiaron y la adaptación a su sistema social compromete al educativo, porque su propia naturaleza tecnológica obliga a tener un diferente comportamiento en el núcleo familiar, que nos lleva como un dron  a estar en el aire para ver las cosas a distancia. Esa desventaja social de responsabilidad hacia nuestros hijos, hace crear vacíos que no se pueden superar, porque como en un nido de pájaros volamos con nuestros hijos para dejarlos  a merced  de un sistema educativo que no guarda seguridad para estudiantes y maestros.

Estos momentos de crítica situación por su inseguridad escolar, tiene que entrar en un profundo análisis académico, que permita a todos los sectores en el sistema educativo tener garantías para educarse y educar.Hay que cambiar la política de protección para estudiantes y maestros a todo nivel educativo. La misma forma de ingresar con un de arma de fuego bajo las narices del guardia de”seguridad escolar”, no únicamente hace presumir que el victimario como el guardia tendrían  que observarse que pudiesen tener instintos terroristas, cuyas pruebas son las graves y lamentables consecuencias que deben explicarse al país, pero que a nuestro criterio, lo que se ha vivido en estos últimos tiempos, no merece otra respuesta sino la que estamos viviendo es en una inseguridad escolar para estudiantes y maestros.