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Berlín – Alemania.- Los alemanes conmemoraron, este sábado, el trigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, la pared divisoria que, por 28 años, separó a la Alemania comunista de la Alemania Occidental.

 

A propósito de la ocasión, la canciller Ángela Merkel, máxima autoridad de los germanos, asistió al servicio religioso que se ofreció en una pequeña capilla. El templo se encuentra ubicado muy cerca del lugar en el que alguna vez se erigió la muralla.

 

“El Muro de Berlín, damas y caballeros, es historia y nos enseña que ningún muro, que mantiene a la gente afuera y restringe la libertad, es los suficientemente alto y ancho, como para que no pueda derrumbarse”, dijo la lideresa.

 

Merkel también se acercó hasta un monumento que se construyó para honrar la memoria de las personas que fueron asesinadas o encarceladas por intentar huir de la Alemania Oriental hacia Alemania del Este.

 

Allí la jefa de Gobierno encendió y depositó una vela, con la intención de homenajear a las víctimas dejadas por el comunismo europeo.

 

La Canciller estuvo acompañada por sus similares de Polonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa. Esos mandatarios se trasladaron hasta la Bernauer Strasse, una calle que adquirió fama por encontrarse justo en el límite que demarcaba la separación entre el lado soviético y el lado occidental.

 

Las fachadas de los edificios que se encontraban en esa arteria vial llegaron a formar parte del muro. Antes de que ello ocurriera, decenas de personas utilizaron las ventanas de los inmuebles para protagonizaron espectaculares huidas.

 

Unos se descolgaron, otros saltaron y otros, por desgracia, murieron baleados por soldados de la Alemania Oriental, que no dudaban en abrir fuego contra aquellos que intentaban pasar hacia Alemania del Este.

 

Además de los actos oficiales, los 30 años de la caída del Muro de Berlín también se conmemoraron con debates públicos y conciertos, entre ellos el que se efectuó en la emblemática Puerta de Brandeburgo.