Somos sobrevivientes

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Con la llegada de una nueva pandemia, la primera fue en 1929, conteniendo un virus invisible, existe otra vez una incalculable devastación humana y, el mundo se debate entre la vida y la muerte. Presumimos: cómo, quién pero no cuándo nos trasmiten esta mortal enfermedad con coronavirus-19. Los que todavía alcanzamos a caminar y nos transportarnos por varias vías en nuestras necesidades diarias, estamos viviendo un via crusis ante tantas y cuantas emergencias que imperiosamente asumimos y, lo que no sabemos es que si al regresar a nuestros hogares ya llegamos contagiados de covid-19, porque nos hemos confiado en usar una mascarilla, un par de guantes y hasta de lavarnos las manos frecuentemente con agua y jabón, sin tocarnos la nariz, la boca o pasarnos las manos por la cara. Desinfección por todo lugar de espacios en nuestros hogares y sitios de trabajo, etc. etc. pero siempre viviendo con el miedo; o atrevernos a pensar que nos acostamos con la esperanza de despertarnos vivos o muertos, porque además, el mundo no tiene todavía la vacuna para combatir la pandemia ni somos inmunes.

Quizás, esta nueva modalidad de vida la ha cambiado el covid-19, porque nos enseña a cuidarnos para ser más aseados en nuestra higiene personal. Pero lo más importante en estos momentos de coronavirus, es que, sin lugar a dudas, esta pandemia nos ha hecho reflexionar para valorarnos como seres humanos.Valorar lo que significa el abrazo, el beso y una simple caricia.Hemos aprendido a respetar a los otros incluyendo el espacio propio que le corresponde a los animales.

Quisiéramos entender mejor estas circunstancias en la salud que tienen que tener nuestros cuerpos.Aún las explicaciones científicas solo nos limitan para pensar, meditar y reflexionar.No porque estemos diagnosticados como enfermos con el covid-19, sino porque existen poderosas causas para estar estrezados y eso nos causa una psicosis emocional colectiva, que no necesita una prescripción médica para darnos cuenta que el mundo en que ahora vivimos es distinto porque la vida nos cambió con esta pandemia más de lo ocasionado por los terroristas de 9/11, porque éstos se identificaron, pero no como este que es un enemigo invisible llamado covid-19 que nos ataca sin poderlo ver, siendo más mortal, porque si no hay vacuna, el virus no nos perdona la vida.

El mundo le está haciendo frente a la pandemia. La hambruna azota a países pobres en medio de la pandemia. En Siria, en los campamentos de refugiados se concentran y sufren por la falta de recursos, son trágicas las consecuencias porque luchan por sobrevivir a diario. Así mismo, la situación en Africa es crítica y los centros de distribución no alcanzan a alimentar para que sobreviva la población africana.Muchos escapan de grupos armados para salvar sus vidas y la de sus familias, por eso acuden a los centros de alimentos y el Programa de Alimentos de las Naciones Unidas, también está ayudando a los más vulnerables.De otro lado, la ONU, ha aumentado los fondos para atender a la pandemia.

La ayuda práctica, es la mejor para combatir el virus por que causa más estragos en los pobres y son los que corren más riesgos, pero existe un gran alivio porque la ayuda está llegando a más de 37 países que afrontan situaciones económicas críticas misma que se suman a la emergencia por la pobreza de esos pueblos del Medio Oriente y Africa.

Sin embargo, esta línea de altitud que se pronostica cada día por las informaciones clasificadas de la situación de pandemia que nos ataca, debemos seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Sabemos que estamos desesperados por este encierro. Queremos que se reactive la economía para iniciar un nuevo proceso de vida como la teníamos, pero ese precio no tiene más valor que la vida nuestra. Sino deberíamos preguntarnos: cuántos seres humanos han dejado todo lo material y han perdido la vida. Todo se quedó en la Tierra con la muerte de miles de personas. La pandemia no seleccionó a pobres ni ricos, se llevó lo que estuvo a su paso y para evitarlo, hay que protegernos quedándonos en casa y cumpliendo las normas hasta que llegue la vacuna que nos pueda salvar la vida como sobrevivientes.

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