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Los Ángeles – EEUU.- Decenas de inmigrantes, en su mayoría centroamericanos, se congregaron, en Pasadena, California, con la intención de hacer presión sobre la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, el tribunal que deberá decidir si se mantiene o se le pone fin al Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), un beneficio que salva de la deportación a, por lo menos, 400 mil personas.

 

Durante su audiencia de este miércoles, la Corte consideró el recurso que fue interpuesto por la Administración Trump, con el objetivo de dejar sin efecto el fallo emitido por un juzgado de distrito de la ciudad de San Francisco. Esa sentencia frenó la orden ejecutiva con la que la Casa Blanca pretendía acabar con el TPS para los ciudadanos provenientes de El Salvador, Haití, Honduras, Nepal, Nicaragua y Sudán.

 

Aunque sesionaron por espacio de hora y media, los jueces terminaron la jornada sin una decisión concreta. En vez de emitir un veredicto, los magistrados prefirieron realizar su votación en privado, sin especificar cuánto tiempo les tomaría dar a conocer su dictamen.

 

La falta de resolución deja en puntos suspensivos el destino de muchos de los que, aún hoy, se benefician con la medida. Muchos tienen décadas viviendo, trabajando y pagando impuestos en Estados Unidos. Sus esposos, esposas e hijos son, incluso, ciudadanos estadounidenses.

 

No obstante, si en su resolución la Corte de Apelaciones favorece al Ejecutivo, buena parte de ellos correrá el riesgo de ser regresados a sus países de origen. Ante ese escenario, organizaciones como la Alianza Nacional TPS, liderada por el salvadoreño José Palma, han considerado que, más allá de una sentencia, la verdadera salida está en hacer “lobby” y en ganar apoyos en el Congreso, de manera que todos los “TPSianos” reciban, en un futuro no lejano, la residencia permanente.