jueves, diciembre 1, 2022

Morir por un sueño

 La migración de personas dejando a su familia y todo lo demás por salir de la pobreza y miseria, y hasta «morir por un sueño» es acompañada de la violencia criminal que existe en muchos países de Latinoamérica, mayormente de los del Triángulo de Centroamérica y, otros de Europa, Asia y Africa, entre otros, continúa dejando escombros en las familias, porque quedan más que abandonadas sino con desaparecidos para siempre, ante una aventura que termina en lamentables muertes provocadas por los famosos “coyotes” y tráfico humano, que siguen campeándose en zonas urbanas de ciudades y hasta de países fronterizos como la existente y eterna México- Estados Unidos. 

Hecho escalofriante

Lo sucedido en el Estado de Texas, es un hecho escalofriante que no tiene otra recomendación que el de censurarlo; pero con una que llegue a la Justicia para el castigo de quién o quiénes son los responsables; porque la muerte de 53 seres humanos no tiene perdón de Dios ni fianza ante un debido proceso. 

Para qué sirve darle al gobierno cifras escalofriantes de inmigrantes muertos y desaparecidos por llegar a los Estados Unidos de la Union Americana, cuando el problema no está aquí sino en los países desde donde salen a morir por un sueño y que en realidad quienes deben responderle a sus ciudadanos son aquellos que manejan dinero sonante y constante de gobiernos en sus pueblos. 

Las raíces sociales y económicas son de gobiernos que no quisieron o no tuvieron la capacidad para implementar políticas sociales de Estado, para erradicar la pobreza invirtiendo en los campos para que haya fuentes de trabajo y más productividad agraria. En la educación, preparando a las nuevas generaciones con escuelas, colegios y universidades. En vivienda y seguridad pública, que complementen un desarrollo social sostenible. La prioridad en la salud para que haya un sistema poblacional con medicina de fácil acceso familiar; no gratis, pero con programas sustentables con intervención del sector privado. 

Migración no va a parar fácilmente

La migración no va a parar así de fácil desde los países donde está la corrupción institucionalizada, porque existe un modelo de gobernar corrupto que termina en el enriquecimiento ilícito de cada país desde donde proviene la migración informal y que mueren y seguirán muriendo por un sueño. Ahora, sí podemos rechazar que la teoría migratoria de soñar no cuesta nada.

Sí que cuesta y mucho, la vida, que vale más que cualquier sueño americano y que, por supuesto, no vale la pena morir por cualquier razón de migrar si pierdo mi familia y la dejo desprotegida de la violencia o en manos de pandillas criminales cruzando la frontera como indocumentado. Si hay algo por el hay que morir es por uno que valga la pena, pero no perder la vida a consecuencia de una situación económica o pobreza extrema. 

Morir por un sueño

No vale ni valdrá la pena morir por un sueño en las condiciones de peligrar su vida. No vale ni valdrá la pena morir dejando atrás lágrimas de dolor, hijos huérfanos de padres y familias enteras. Es verdad que hay sobradas razones para migrar como indocumentado pero no más poderosa que la vida misma de quien sale de su país por un mejor futuro.

Si hay que morir debe ser luchando desde su país o encontrándose dentro de los Estados Unidos por legalizar un estatus migratorio como se lucha por un TPS, por un Asilo Político, una Residencia Permanente o una Ciudadanía Americana, pero no por sueños que se convierten en muertes reales, en donde jamás hay un despertar, porque las que quedan despiertas son aquellas familias, que en muchos casos, ni ellas mismas alcanzan a reconocer los cuerpos de sus seres queridos que se encuentran sin vidas para darles cristiana sepultura. 

Sistema migratorio caduco

Sin embargo, la grave situación migratoria que atraviesa los Estados Unidos, viene acompañada de varios factores que no únicamente son sociales o económicos de los que migran a este país sino del sistema migratorio caduco que no ha sido superado durante varios gobiernos, tomando en consideración que la política migratoria se politizó hace décadas y eso sigue estancando acuerdos supuestamente bipartidistas entre demócratas y republicanos, que terminan acusándose así mismo para lavarse las manos como Poncio Pilatos.

Mientras tanto, las muertes y las aprehensiones en la frontera sur y varias ciudades del país no paran, cuyo diagnóstico recomendable es que no vale ni valdrá la pena migrar como indocumentado para luego morir por un sueño perdiendo la vida. 

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