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San Diego – Estados Unidos.- Marco Antonio Nápoles Rosales, de 29 años de edad y nacionalidad mexicana, murió en el año 2018 luego de haber sido detenido por agentes del Departamento del Alguacil de San Diego; hoy su familia quien exige justicia por la muerte, se encuentra demandando a la Policía y a las autoridades locales.

En la sede del Consulado de México en San Diego, Dolores Rosales, madre del joven muerto, anunció la demanda y aseguró que el mexicano falleció luego de haber sufrido el uso excesivo de la fuerza de parte de los oficiales.

Jesús Eduardo Arias, abogado de la familia, dijo que en la detención de Marco Antonio ocurrida el 16 de agosto del pasado año, se registró “una tortura” y la misma derivó en la “muerte injusta” del joven.

En la demanda presentada ante tribunales federales, la familia busca una indemnización.

“Marco no era una amenaza para nadie, no tenía antecedentes criminales. Es difícil entender que lo que empezó con una conversación normal terminó con su vida”, expresó el abogado.

Por su parte, la Policía de San Diego informó que el día de los hechos un funcionario recibió una denuncia realizada por la empleada de una gasolinera en Fallbrook (California) en la que le indicó sobre un hombre que se negaba a salir de la tienda de la estación, el hombre en cuestión era Marco Antonio Nápoles Rosales.

“Ese día Nápoles Rosales tuvo un mal día. Su carro se averió en la autopista, no tenía dinero y debió caminar varios kilómetros hasta llegar a la gasolinera para usar un teléfono, pues no contaba con un celular a la mano”, explicó Arias.

Según la policía, cuando el agente llegó a la gasolinera llamó a familiares de Marco y posteriormente le pidió que abandonara la propiedad privada, pero presuntamente no acató la orden.

“Ambos se enfrascaron en un forcejeo luego de que Nápoles-Rosales se negase a entregar su mochila para ser revisada y luego cayeron al suelo, donde el mexicano continuó resistiéndose a ser arrestado”, detallaron las autoridades policiales.

Los agentes que llegaron durante el forcejeo debieron utilizar una pistola paralizante y una camisa de fuerza para controlar al mexicano.

El hombre fue atendido por personal sanitario que llegó al lugar. Nápoles Rosales cayó luego en un paro cardíaco una vez dentro de la ambulancia y no pudo ser reanimado.

En agosto de este año una investigación de la Fiscalía del Condado de San Diego determinó que ninguno de los agentes involucrados en el arresto actuó de manera inadecuada y no presentó cargos penales.