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Washington – EEUU.- Las reacciones demócratas al plan migratorio que fue presentado por el presidente Donald Trump no se han hecho esperar. “Muerta”, “poco seria” o “sin oportunidades” son algunas de las expresiones que, desde este jueves, han empleado varios de los integrantes del Partido Demócrata para referirse a la propuesta, que sólo podrá ser aplicada con la aprobación del Congreso.

 

Una de las primeras críticas provino de Nancy Pelosi, líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes. La legisladora consideró que la iniciativa gestada por Jared Kushner, yerno y asesor del primer mandatario estadounidense, no le otorga a la familia el valor que realmente tiene.

 

“¿Están diciendo que la familia no tiene mérito?”, preguntó Pelosi en declaraciones a miembros de la prensa. Con su interrogante, la parlamentaria condenó que el nuevo plan migratorio le dé prioridad a la formación académica y a las capacidades profesionales de los inmigrantes, demeritando los lazos familiares.

 

Con su propuesta, la Casa Blanca busca que aquellos individuos con carreras universitarias y con ofertas de empleo en Estados Unidos tengan más posibilidad de obtener la residencia permanente. En desventaja quedan las personas que sólo tienen como punto a favor sus vínculos con parientes que residen de forma legal en suelo estadounidense.

 

Desde la perspectiva demócrata, poner el foco en el mérito y el talento ha hecho que la iniciativa descuide otros aspectos del tema migratorio. Catherine Cortez Masto, senadora por el estado de Nevada, rechazó, por ejemplo, que el proyecto no contemple una solución para los denominados “dreamers”, jóvenes indocumentados que cuentan con cierto nivel educativo y que llegaron a Estados Unidos siendo niños, en compañía de sus padres.

 

“Cualquier acuerdo que no proteja a nuestros soñadores (…) está muerto en su llegada”, escribió la congresista en su cuenta de Twitter. Para ella – y para otros dirigentes del Partido Demócrata – es necesario que la administración Trump elabore políticas que garanticen la ciudadanía a esos jóvenes, pues ellos sólo cuentan con la protección de DACA, un programa de acción diferida que fue implementado por el ex presidente Barack Obama, con la intención de salvarlos de la deportación.

 

El plan de Trump tampoco precisa qué harán las autoridades federales con los 11 millones de inmigrantes que viven en Estados Unidos sin papales y de manera clandestina. Por debilidades como esa fue que Julian Castro, precandidato demócrata a la Presidencia estadounidense, aseguró que la iniciativa es un “sabotaje a los principios de la nación”.