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Charlotte, NC.– No uno más (#Not one more). No podemos permitir que un niño más reciba un disparo en la escuela. No podemos permitir que un maestro más tome la decisión de saltar delante de un fusil de asalto para salvar las vidas de los estudiantes. No podemos permitir que una familia más espere una llamada o mensaje de texto que nunca llega. Nuestras escuelas no son seguras. Nuestros hijos y maestros están muriendo. Debemos hacer que sea nuestra máxima prioridad salvar estas vidas. Este fue parte del mensaje durante la protesta “Marcha por nuestras vidas” (March for Our Lives), que reunió a una multitud estimada de 800,000 en Washington D.C. además de más de 700 marchas de hermandad en todo el mundo.

Profesores de Charlotte opinan sobre este tema:

Alma Grimaldi

‘Las armas no son para nosotros los maestros, nuestro trabajo es enseñar, no dar seguridad. La escuela es la que tiene que dar seguridad a los estudiantes y proveer un lugar donde puedan sentirse sin miedo y que puedan aprender que para eso asisten a la escuela’.

‘Si tal vez tienen un entrenamiento con las armas, no me molestaría que un maestro las tenga siempre y cuando este entrenado por alguna organización del estado, que este adiestrado y esté dispuesta a defendernos. El no tener un arma no nos convierte en cobardes, hemos escogido esta carrera para enseñar, para ayudar a nuestros alumnos en sus vidas, para ayudarles a edificar sus fundamentos, para que ellos puedan progresar en el futuro’.

‘Todos sabemos que esta carrera no es bien pagada, está llena de sacrificios. Tenemos el deseo de ayudar a nuestros alumnos siempre, defenderlos para llegar a ser héroes no es algo que buscamos. No estamos aquí por el aspecto económico, nuestro trabajo siempre va más allá del horario de la escuela.

Blake Rhyne

‘Que los profesores portemos armas en nuestro trabajo, es una decisión de cada uno de nosotros, no es una ley o implementación que requiere que los profesores lo hagan, por eso es una responsabilidad más para los maestros que fuimos preparados para otra función. Nuestro enfoque es educar a los estudiantes e inspirarlos para que puedan ser ciudadanos que aporten a este gran país. Si los profesores sienten la necesidad de estar armados, es porque tienen un permiso y han sido entrenados para eso. Yo entiendo que tienen todo el derecho de hacerlo, pero personalmente no es algo que a mi me gustaría hacerlo, porque entiendo para que fueron construidas y mi misión es forjar el futuro en cientos de estudiantes que aspiro que se conviertan en profesionales exitosos ‘.

‘Me convertí en profesor para educar a mis estudiantes, inspirar, dar afecto, ayudarles con sus retos, no para tener un arma, esperando en proteger a mis alumnos enfrente de un intruso que ingresa a nuestra escuela, esa tarea debe estar a cargo de otras personas o instituciones’.

Dimetri J. Duckrey

‘No me gusta que los maestros ingresen a la escuela portando armas, es una mala decisión. Es otro trabajo que debemos hacer además de nuestras funciones regulares, esto nos convertiría en policías y no está bien’.

Es una buena acción que algunos almacenes hayan subido a 21 años la edad para comprar armas, más esto no es la solución. Debemos hablar de salud mental, no solo debemos enfocarnos en el problema de qué hacer cuando alguien ingresa a una escuela con un arma, debemos saber qué pasó antes cuando la persona pensó en usar un arma en una escuela o espacio público. Yo se que en nuestras escuelas hay un montón de factores que influyen a esos niños, hay otros aspectos en que debemos enfocarnos también’.

‘Lo que ocurre en las escuelas es algo que a diario sucede en nuestras comunidades más esto no tiene la trascendencia que tiene un tiroteo en una escuela, debemos trabajar en esto también’.

Carlos Coria

Tuvimos la oportunidad también de conversar con el profesor universitario Dr. Carlos Coria, quien nos comentó: ‘No estoy de acuerdo en que los profesores se armen, porque eso habré todo un espectro de posibilidades, más accidentes en la escuela, desde que el maestro se le olvide su arma o se le caiga’.

‘Personalmente no me siento seguro que un colega este armado, pues nunca me he sentido cómodo frente a una persona que se encuentre armado, sea cual sea la situación, más aún sabiendo que lleva una pistola a la universidad’.

Finalmente agregó: ‘Dentro de la sociedad en que vivimos, un chico de 18 años puede ir a la guerra, pueden ir a comprar una pistola y no pueden comprar una cerveza!! Para mi es una contradicción social muy fuerte’.