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Londres – Inglaterra.- Entre el escepticismo y el optimismo se mantienen los británicos, a tan sólo días de cumplirse el plazo para que Reino Unido abandone la Unión Europea (UE). Aunque el primer ministro Boris Johnson reconoció, este domingo, que es posible alcanzar un pacto sobre el “Brexit”, también dijo que para ello será necesaria una “cantidad significativa de trabajo”.

 

Sabiendo que tienen como fecha límite el 31 de octubre, tanto Londres como Bruselas han pedido a sus negociadores pisar el acelerador. La intención es la de lograr un acuerdo antes de ese día. De no ser así, Reino Unido deberá abandonar el bloque comunitario, sin un trato que suavice las consecuencias económicas propias de la ruptura.

 

A raíz de los acontecimientos de los últimos días, la misión no luce imposible. Por un lado, las partes han dejado clara su buena voluntad. Por otro, el encuentro de la semana pasada, entre Johnson y su par islandés, Leo Varadkar, parece haberle abierto un “camino” a un posible tratado de salida.

 

Sin embargo, sobre ese optimismo se cierne la sombra de la duda. De llegar a un acuerdo que satisfaga a los dos lados, el texto debe ser sometido a la consideración de los parlamentos británico y europeo y es ese requisito el que podría representar el principal escollo.

 

Mientras Bruselas y sus eurodiputados desean mantener abierta la frontera entre Irlanda (un país que forma parte de la UE) e Irlanda del Norte (una de las cuatro naciones constitutivas de Reino Unido), en el Palacio de Westminster (sede del poder Legislativo de Reino Unido) creen que es necesario evitar, a toda costa, el libre flujo de bienes y personas, a través los límites irlandeses, una vez se concrete el divorcio.