viernes, junio 24, 2022

Jóvenes no acompañados se convierten en blanco de La Migra

Washington.- Al borde las lágrimas, la salvadoreña Elsy Sorto recordó este jueves el día en que, siguiendo su rutina diaria, despidió a su hijo, Yefri, con una bendición. Mochila al hombro, Yefri caminó a la parada de bus, pero no regresó a casa: los agentes de Inmigración lo arrestaron y trasladaron a un centro de detenciones en Atlanta (Georgia), donde aguarda la resolución de su caso.

“Desde la ventana siempre vigilaba que se subiera al bus, para asegurarme de que estaba bien, pero ese día vi que un vehículo se acercó a la parada y encendió las luces… desde entonces nuestra vida ha sido bien difícil”, dijo con la voz entrecortada Sorto en entrevista telefónica desde Charlotte (Carolina del Norte).

“Los de Inmigración no quieren acceder a nada y estamos esperando que resuelvan  nuestra apelación para que salga libre”, afirmó.

Sorto, de 19 años, cursaba el último año de secundaria terminando la materia de inglés que le faltaba para graduarse de West Mecklenburg High cuando fue detenido el 27 de enero pasado mientras esperaba el bus escolar.  Fue a parar al Centro de Detenciones Stewart, una cárcel privada bajo contrato de ICE en Atlanta (Georgia),  que procesa a todos los detenidos en las Carolinas.

El joven es parte del llamado grupo “NC6”, por los seis adolescentes detenidos por agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) en enero pasado en Carolina del Norte, como parte de la “Operación Guardián de la Frontera” (“Operation Border Guardian), y que ha acaparado atención mediática nacional.

Aunque temeroso del largo viaje por tierra hasta EEUU, Sorto emigró sólo de La Unión (El Salvador) en 2014, huyendo de las maras que con amenazas reclutan a nuevos miembros, explicó su madre.

La mayoría de los niños y jóvenes indocumentados proviene de los países del “triángulo del Norte” El Salvador, Guatemala y Honduras una región convulsionada por la violencia de las pandillas, los narcotraficantes y el crimen organizado.

Tan sólo en 2015, el área registró un total de 17,000 homicidios, según el grupo “United We Stand”, que ha liderado la lucha por los “NC6” en Carolina del Norte.

Muchos han emigrado con la esperanza de que, gracias a una ley federal de 2008 que favorece a niños no acompañados de Centroamérica, puedan presentar casos de asilo en los tribunales de EEUU.

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