Sin bajar la guardia

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Indudablemente, esta inesperada mala noticia que la comenzamos a vivir desde el primer trimestre del 2020, con la presencia de una pandemia incontrolable llamada Covid-19, que sigue dejando al mundo muy reducida su población a causa de fallecimientos por contagios. Estos hechos han impactado a millones de familias, que sin distingos de clase social han perdido las vidas y para los pocos que han sobrevivido, quedan con su salud deteriorada. Es decir, que la vida nos cambió por segunda vez. La primera fue a partir de septiembre 11,2001, ante el ataque terrorista a los Estados Unidos de América y en la actualidad, es mucho más grave ante esta mortal pandemia que no se ha podido eliminar.

La vacuna
Sin embargo, la humanidad tiene ya un túnel con una luz de esperanza que podría ser un alivio hacia la alternativa salvadora, LAS VACUNAS, que supuestamente estarían científicamente hechas para aplicarse y salvar vidas humanas. En este contexto, la población mundial tiene un alto porcentaje de indecisos para aceptarla o no. Se han hecho encuestas que la aceptación gana en un 60% ante una negativa del 30%.La delantera la tienen los hombres en un 67% y las mujeres un 54%.

Comparada la población entre asiáticos-americanos un 83%; Latinos 63%; anglosajones 61% y por fin, los afroamericanos un 42%,respectivamente. Y en este sentido, los organismos de salud como la FDS y CDC, tienen otra batalla que la deben defender los gobiernos de cada país del mundo, para que la población indecisa a la vacuna esté inmensamente informada para aplicársela y, que por supuesto esta no será tarea fácil pero no difícil con la que deben trabajar con una corresponsalía muy responsable.

Actualmente, los esfuerzos de implementar la vacuna tiene una serie de pormenores en el cuidado de la salud en la vida de las personas. El mismo hecho o circunstancia del uso de la vacuna, es una circunstancia de corresponsalía social, porque tiene que analizar factores médicos en el campo de la medicina, así como muchos especialista médicos han expresado”que la fabricación de la vacuna está en la ciencia médica pero puede sustentarse también en un milagro.” Eso el tiempo, lo dirá.

Consideramos muy acertada la decisión de la FDS, que aunque tengamos que aplicarnos la vacuna, no esté descartado el deber del uso de mascarillas, el distanciamiento social, lavarse las manos consecutivamente y guardar el distanciamiento social; es decir, seguir respetando las normas de bioseguridad. Estas recomendaciones, seguramente seguirán teniendo muchos efectos negativos en la población mundial, pero no hay otro camino que nos pueda llevar hacia un control de mortalidad. Las medidas que implanten las autoridades de salud en todos los continentes debemos atenderlas y respetarlas, no hay otra salida, porque entre la Ciencia y el Milagro solo existe una voluntad divina.

Indudablemente, estos días que vivimos con el COVID-19, tiene un protagonismo esencial en la aplicación de las vacunas que han puesto para uso de la ciudadanía. Ese protagonismo está ligado a nuestro comportamiento de respetar todas las normas de bioseguridad. Las ansiadas vacunas son un proceso que tenemos que experimentar, que aunque le podríamos su grado de confianza y credibilidad, no debemos abandonar lo que nos recomiendan las autoridades de salud; pero sin bajar la guardia para nuestra protección hasta que las vacunas hagan los efectos positivos que se han anunciado.

Aunque podemos considerar, que para varios sectores sociales el tema político de las Elecciones 2020, no se relacione con la actualidad de salud de los estadounidenses, sería una falta de sentido común, porque precisamente el presidente electo Biden, que indudablemente se posesiona el 20 de enero 2021, ha dado prioridad dandole mucho énfasis al tema de la pandemia del COVID-19, así como atender la economía para recuperar miles de puestos de trabajo perdidos, el cambio climático y el racial, lo que constituye un desafío dentro de sus primeros cien días de gobierno desde la Casa Blanca en Washington,DC.