Washington.- El gobierno de Estados Unidos rechazó formalmente una declaración de las Naciones Unidas en apoyo a la «migración segura, ordenada y regular».
En una publicación del Departamento de Estado, señaló que el país no participó en el Foro de Revisión de Migración Internacional celebrado en la sede de la ONU del 5 al 8 de mayo. Esta decisión marca un distanciamiento claro de las políticas migratorias promovidas por organismos globales.
Asimismo, indicaron que el presidente Donald Trump está enfocado en los intereses de los ciudadanos estadounidenses. La administración se opone a los esfuerzos de la ONU por «abogar y facilitar la inmigración de reemplazo» en territorio estadounidense.
Según fuentes oficiales, estas directrices internacionales restringen el derecho soberano del pueblo a decidir sobre sus fronteras.
The State Department is focused on American interests, not global migration agendas. We are choosing border security and social cohesion over failed migration policies. pic.twitter.com/HqbeDy0wHU
— Department of State (@StateDept) May 12, 2026
Migración masiva generó «caos y crimen en la frontera»
Por otro lado, en el comunicado indicaron que portavoces del gobierno afirmaron que la migración masiva ha generado «caos y crimen en la frontera» en los últimos años. Se criticó duramente el uso de miles de millones de dólares de los contribuyentes en servicios para extranjeros, como hoteles, vuelos y tarjetas de efectivo.
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El gobierno sostiene que estos recursos deberían priorizarse para los trabajadores estadounidenses que compiten por empleos y vivienda.
Al respecto, el Secretario de Estado, Marco Rubio, ha manifestado que abrir las puertas a la migración masiva fue un «grave error» para la cohesión social. Estados Unidos sostiene que no apoyará procesos que impongan estándares o compromisos que limiten la toma de decisiones democráticas del país. En su lugar, la política actual se orienta hacia el fomento de la «remigración» y el control estricto de las entradas.
Por último, el gobierno acusó a las agencias de la ONU de facilitar una «invasión» al redistribuir la riqueza nacional hacia extranjeros. Se enfatizó que el pacto global de 2017 también fue rechazado por la administración por considerar que no servía a los intereses nacionales. La postura de Estados Unidos es mantenerse firme en la defensa de sus fronteras sin interferencia de burócratas globalistas.
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