New York.- El secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, anunció el rotundo éxito de la «Operación Rotten Apple» (Manzana Podrida), ejecutada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
En un comunicado, explicó que este despliegue táctico, llevado a cabo entre el 27 de julio y el 29 de agosto, resultó en el arresto de 2.197 inmigrantes indocumentados en todo el estado de Nueva York.
Las autoridades federales detallaron que entre los detenidos se encuentran criminales de alta peligrosidad, incluyendo asesinos, violadores, pedófilos y traficantes de drogas.
Durante la rueda de prensa, Mullin criticó duramente a las autoridades locales, afirmando que la operación logró hacer más seguro al estado sin ninguna ayuda del alcalde Zohran Mamdani ni de la gobernadora Kathy Hochul.
Denunciaron las políticas santuarios de NY
Por otro lado, el choque institucional por el manejo de la seguridad pública fue el foco central del anuncio. El llamado «Zar de la Frontera», Tom Homan, y los directores de ICE en Nueva York y Buffalo denunciaron que las políticas de «santuario» promovidas por los líderes demócratas han provocado la liberación de 13.621 inmigrantes criminales desde las cárceles directamente a las calles de la ciudad.
Para ilustrar la gravedad de la situación, el gobierno publicó los perfiles de «los peores de los peores» capturados en este operativo. Entre los arrestados destacan individuos de múltiples nacionalidades con condenas por delitos atroces, como el ucraniano Bogdan Detrovich Gren por secuestro y asesinato, o el colombiano Andreas Bernal Chiquito, arrestado por conducta sexual contra un menor. La lista de capturados también incluye a delincuentes de México, Venezuela, República Dominicana y Vietnam.
De la misma manera, el gobierno federal acusó directamente a la administración local de obstaculizar la justicia. Según el DHS, el alcalde Mamdani firmó una Orden Ejecutiva que convierte a la ciudad en un escudo para que criminales violentos reincidan, una acción que siguió a la propuesta de la gobernadora Hochul de prohibir a los departamentos de policía locales cooperar con los agentes de ICE.
Por último, los directivos de ICE advirtieron que la seguridad ciudadana debe tener prioridad sobre las agendas políticas. Los funcionarios reiteraron que, bajo el liderazgo del presidente Trump, las agencias federales continuarán aplicando la ley de inmigración «sin disculpas», ingresando a las comunidades para remover a las amenazas públicas si los funcionarios estatales y locales se niegan a proteger a sus residentes.
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