Generación que ya no necesita memorizar, pero sí entender

La inteligencia artificial (IA), nos da un camino lleno de espinas en el concepto comunicacional, porque su trayectoria llegó a las aulas sin pedir autorización. No fue una legislatura política pública ni de una reforma educativa consensuada. Simplemente apareció en los celulares, en los exámenes y tareas de cada estudiante, que forma parte del proceso educativo en millones de estudiantes del mundo.

Si nos damos cuenta y entendemos, que un estudiante hoy puede resolver los problemas más complejos a su alcance, resolviendo o redactando cualquier cuestionamiento en segundos, con una exactitud y precisión que antes requería horas de estudio para cumplir una tarea educativa.

La pregunta ante ese matrimonio artificial que la ciencia ha arribado como paracaídas, es saber de su aprendizaje, pero no profundamente de su profundo significado, porque en materia educativa, la velocidad no ha sido objetivo principal de quien usa las herramientas educativas para perfeccionarse.

Un giro al aprendizaje

La IA al aprendizaje le ha dado un giro, pero hacia lo profundo, porque aprender no implica asociarse con aprender, equivocarse, meditar y construir criterio.Tenemos que asociar conceptos y criterio.Si prescindimos de éstos, porque de no ser así, eliminamos su proceso y lo reemplazamos por respuestas automáticas, que encuadran a no saber pensar y responder, pero necesitan entender, porque su estructura educativa no depende de otro género de enseñanza sino de estructura.

Insistimos, la IA no es negativa, la discusión está es si debemos usarla en las aulas y esa batalla está perdida.Tenemos que saber qué tipo de pensamiento queremos formar en una generación que ya no necesita memorizar, pero requiere entender.Si no adoptamos eso, no estaremos cumpliendo el deber de educar mejor, porque estaremos automatizando la ignorancia y esa no es la batalla con la IA, porque necesitamos planificar esta reforma, porque estamos introduciendo inteligencia artificial en la educación generativa, porque corre en un mundo donde esta tecnología avanza más rápido que las reformas en materia educativa, y esa inercia puede salir y costar más caro.

Termina educando por inercia

El verdadero riesgo no es tecnológico sino pedagógico, porque un estado que no define cómo quiere educar termina educando por inercia.El reto es que la nueva generación no esté automatizada sino entendida en todas las facetas que de un nuevo mundo con inteligencia artificial, porque su actualidad tiende a crecer la desinformación, en donde la credibilidad del receptor está ubicándose cerca del precipicio de la duda, que desde su parámetro, lo que está ocasionando es crear un cuerpo artificial en el que si no sabe usarla, estaría doblando hasta su propia imagen corporal.

Los cambios generales que ha provocado la inteligencia artificial, en los que ha incluido al sistema de salud, afectándolo en lo emocional de las personas y, por supuesto, por el mal manejo del diseño en su concepción, que deben incluir barreras para proteger a las personas con el mal uso cuidado que la van a utilizar.Seguramente, el el análisis de la Primera Encíclica del Papa León, está basado en los efectos hacia la niñez, que siendo la más afectada por la IA, requiere reformas conceptuales y no estructurales, en una generación que ya no necesita memorizar, pero sí entende

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