Por qué es más importante que nunca tener pasaporte en EE.UU.

Por José López Zamorano/ Para La Red Hispana

Para la mayoría de los estadounidenses, el pasaporte ha sido durante mucho tiempo un documento de conveniencia: un pequeño cuaderno azul asociado con viajes al extranjero.

Vive guardado en un cajón, se usa para vacaciones o viajes de trabajo y luego vuelve a desaparecer. Pero un cambio político y legal en marcha podría estar redefiniendo lo que ese documento significa, no en el exterior, sino dentro del propio país.

La Save America Act, aprobada en la Cámara de Representantes, y que cuenta con amplio apoyo popular, busca exigir prueba de identidad para registrarse para votar, junto con una identificación con foto el día de las elecciones.

Si es aprobada en el Senado esta semana, ello marcaría una transformación en la forma en que se verifica la participación cívica en Estados Unidos.

Y en esa conversación, el pasaporte está emergiendo como una de las herramientas más poderosas que puede tener un ciudadano.

Se estima que alrededor del 47% de los ciudadanos estadounidenses no tienen pasaporte, equivalente a 148 millones de personas.

Prueba de identidad y de ciudadanía

A diferencia de las licencias de conducir o las identificaciones estatales, el pasaporte estadounidense sirve como prueba de identidad y de ciudadanía en un solo documento.

Muchas formas de identificación bajo el REAL ID pueden confirmar quién eres; pero no pueden demostrar de manera definitiva que eres ciudadano con derecho a votar.

Si los nuevos requisitos enfatizan tanto la identidad como la ciudadanía, el pasaporte se vuelve esencial: es ampliamente aceptado, difícil de cuestionar y emitido a nivel federal.

Las razones por las cuales millones no tienen pasaporte varían. Algunos nunca lo han necesitado. Otros se ven impedidos por el costo, el papeleo o el tiempo que toma obtenerlo. Para muchas personas de bajos ingresos, adultos mayores o residentes en zonas rurales, conseguir un pasaporte puede ser menos sencillo de lo que parece.

Cuando la participación en la democracia se vincula al acceso a ciertos documentos, las desigualdades en quién tiene esos documentos empiezan a importar.

No es que el pasaporte sea excluyente. Es que el camino para obtenerlo no es igual de fácil para todos.

Quienes apoyan leyes de identificación más estrictas argumentan que son necesarias para proteger la integridad de las elecciones. Desde esa perspectiva, exigir identificación verificable—especialmente algo tan sólido como un pasaporte– tiene sentido común.

Los críticos, sin embargo, ven un patrón distinto. Señalan precedentes históricos en los que obstáculos administrativos, aunque parecieran neutrales, terminaron limitando la participación de ciertos grupos.

Esta tensión—entre seguridad y acceso—no tiene una solución sencilla.

A medida que se acerca el día de las elecciones del 3 de noviembre, las implicaciones prácticas de estas políticas se vuelven más claras.

Para algunos votantes, nada cambiará. Para otros, el proceso podría volverse más complejo, requiriendo pasos adicionales, documentación y planificación.

En ese contexto, el pasaporte empieza a parecer menos un accesorio de viaje y más una garantía: un documento que asegura que puedes participar plenamente en el proceso democrático. Y sólo eso hace que valga la pena obtenerlo cuanto antes; Para iniciar el trámite por primera vez, visita: https://www.usa.gov/es/solicitar-pasaporte-estadounidense-primera-vez

Artículos Relacionados

164,161FansMe gusta
21,483SeguidoresSeguir
2,607SeguidoresSeguir
38,300SeguidoresSeguir
745SeguidoresSeguir
11,113SuscriptoresSuscribirte