Charlotte, NC.- En el marco del Mes de la Herencia Hispana, Progreso Hispano News reunió voces de El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, México y Chile para conocer qué significa para ellos ser hispanos, cómo preservan sus raíces y qué aportan a Carolina del Norte.
Para Ana Miriam Carpio, de El Salvador, ser hispana representa un compromiso con sus raíces, el idioma, la cultura y la comunidad. Después de más de 34 años en Estados Unidos, destaca el espíritu trabajador de los hispanos y la importancia de transmitir los valores a las nuevas generaciones. “Es un compromiso de superación, de culturas y de la comunidad”, afirma, mientras describe a El Salvador como un país pequeño en territorio, pero grande en riqueza natural, cultural y humana.
Jorge Bejarano de Costa Rica, encuentra en la hispanidad un vínculo que trasciende fronteras. Para él, ser hispano es sentir cariño y respeto por el país de origen y por toda la comunidad de habla española. Orgulloso de sus raíces y de la calidez de los costarricenses, procura mantener sus tradiciones y gastronomía en familia. “Es interesante cómo la cultura de otros países se mezcla, mientras uno sigue llevando su propia cultura”, expresa.
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Alba Cordón, de Guatemala, define la hispanidad como una herencia cultural y una conexión que también se mantiene a través del español. Orgullosa de un país que describe como rico en naturaleza, gastronomía, historia y herencia maya, procura mantener sus tradiciones en Charlotte, desde celebraciones religiosas hasta las reuniones familiares de Navidad. Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: “No pierdan la identidad y el respeto”, y recuerden el esfuerzo que hicieron sus familias para llegar hasta aquí.
Leyla Morel, conocida artísticamente como Kapeley Karbalo y originaria de Honduras, lleva consigo su cultura, idioma y tradiciones. Con 11 años en Carolina del Norte, conserva sus raíces a través de la gastronomía, las celebraciones y el español que mantiene en casa. Orgullosa de su diversidad, considera que el aporte de los hispanos es fundamental y que la mezcla de culturas fortalece al estado. “Nuestra diversidad hispana hace que Carolina del Norte sea una comunidad muy rica, fuerte y única”, sostiene.
Las hermanas Junieth y Joyce Sequeira, de Nicaragua, llevan una década en Estados Unidos y consideran que ser hispanas es también una oportunidad para representar con orgullo a su país. Describen Nicaragua como una tierra de lagos, volcanes, naturaleza y una gastronomía que forma parte esencial de su identidad. En su hogar procuran mantener la unión familiar, celebrar fechas especiales y compartir con las nuevas generaciones la historia y las costumbres de su tierra.
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Para Omar Rodríguez, de México, el orgullo por sus raíces es algo que se lleva desde el nacimiento. “Ser hispano es un orgullo; ser mexicano es algo que se lleva en la sangre”, asegura. Con 25 años en Carolina del Norte, mantiene en familia las tradiciones y los sabores de su tierra. También resalta el papel de los hispanos en el desarrollo del país y advierte sobre la importancia de que las nuevas generaciones no pierdan su identidad frente a las nuevas tecnologías.
Hellen Rojas de Chile, profesora de español con cuatro años en Carolina del Norte, asegura que la distancia le ha permitido valorar aún más su identidad. Para ella, ser hispana significa pertenecer a una comunidad diversa que comparte valores como la solidaridad. “He aprendido a valorar más mi identidad, lejos de mi país”, expresa. Desde las aulas también mantiene vivo ese vínculo, enseñando a sus estudiantes sobre Chile y compartiendo una cultura que, junto con la de otros países, enriquece a NC.
Diferentes acentos, sabores e historias encuentran un punto de unión en el orgullo por las raíces y el compromiso de transmitirlas. Así, la herencia hispana continúa creciendo en Carolina del Norte.
Por Adriana Henríquez.