Raleigh, NC.- Pese las objeciones de casi 15 mil personas que enviaron comentarios públicos, de las organizaciones de defensa de los derechos electorales y de las evidencias que demuestran la ineficacia de una base de datos federal para identificar a posibles votantes no ciudadanos, la Junta de Elecciones Estatal de Carolina del Norte aprobó por 3 a 2 un nuevo reglamento que depende de ese sistema poco confiable para depurar el registro electoral, poniendo en riesgo el acceso al voto de miles de votantes elegibles en el estado.
Las nuevas reglas establecen un procedimiento injusto e insuficiente para determinar la elegibilidad de los votantes que catalogan como potencialmente “no ciudadanos” mediante el sistema de Verificación Sistemática de Extranjeros para obtener Derechos (SAVE), que desmuestra ser notablemente poco confiable como lo demuestran una auditoría efectuada en 2017 por la propia NCSBE y un estudio nacional del Brendan Center of Justice en 2016.
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Las reglas aprobadas por la NCSBE se basan en esa información poco confiable y ponen la responsabilidad en los votantes para demostrar su elegibilidad mediante un proceso que requiere de una simple notificación
“Establecer estas nuevas reglas basadas en un sistema federal poco fiable en medio de un proceso electoral podría privar a los votantes elegibles, en particular a los ciudadanos naturalizados de origen latino, de su derecho al voto en Carolina del Norte”, dijo Verónica Aguilar, directora de comunicaciones de El Pueblo. “Esto, en última instancia, socavará la integridad y la transparencia de nuestras elecciones y privará del derecho al voto a los electores más vulnerables”.
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El nuevo reglamento impactará particularmente a los inmigrantes latinos que se naturalizaron cuyos apellidos se escriben con errores; las mujeres cuyos apellidos cambian después del matrimonio, y las poblaciones rurales que cuentan con menos recursos para obtener sus documentos.
Además, crea nuevas barreras para el acceso al voto ya que se estima que 21 millones de estadounidenses no cuentan con un pasaporte, un certificado de naturalización o un certificado de nacimiento original para demostrar su ciudadanía; y obtenerlos puede tardar meses y costar mucho dinero.