Charlotte, NC.- Las estafas románticas se consolidan como una de las modalidades de fraude digital con mayor crecimiento en plataformas de citas y redes sociales según alerta FBI Charlotte. En este esquema, un delincuente crea una identidad falsa en línea con el objetivo de ganarse la confianza y el afecto de la víctima. Una vez que establece un vínculo emocional, utiliza esa relación para manipularla y obtener dinero o información sensible.
El estafador acelera el proceso de acercamiento. Expresa sentimientos intensos en poco tiempo, promete compromiso e incluso plantea matrimonio o encuentros presenciales que nunca se concretan. Cuando logra consolidar la confianza, introduce una supuesta emergencia: gastos médicos, honorarios legales inesperados o dificultades económicas vinculadas a proyectos laborales en el extranjero. Con ese argumento, solicita transferencias de dinero.
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Muchos de estos delincuentes afirman trabajar en el sector de la construcción o en contratos internacionales fuera de Estados Unidos. Esa narrativa les permite justificar la imposibilidad de reunirse en persona y refuerza la credibilidad de las solicitudes económicas urgentes.
Las autoridades recomiendan adoptar medidas preventivas claras. Resulta fundamental limitar la información personal que se publica en redes sociales y perfiles de citas, ya que los estafadores analizan esos datos para construir discursos personalizados. También conviene investigar la fotografía y los datos del perfil mediante búsquedas inversas de imágenes y consultas en línea para detectar si la identidad aparece asociada a otros nombres o contextos.
Los especialistas aconsejan avanzar con cautela en cualquier relación virtual. Formular preguntas específicas y verificar inconsistencias ayuda a identificar señales de alerta. Se debe prestar atención cuando la persona parece “demasiado perfecta”, intenta trasladar la conversación fuera de la plataforma original de manera apresurada o busca aislar a la víctima de su entorno cercano.
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Otra señal de riesgo surge cuando el supuesto interesado solicita fotografías íntimas o información financiera. Ese material puede convertirse en herramienta de extorsión. Además, si la persona promete reiteradamente un encuentro presencial y luego presenta excusas constantes para cancelarlo durante meses, existen motivos sólidos para sospechar.
Las autoridades insisten en una regla básica: nunca enviar dinero a alguien con quien solo se ha interactuado en línea o por teléfono. Si un contacto digital solicita datos bancarios para depositar fondos, probablemente intenta utilizar la cuenta para ejecutar otras operaciones fraudulentas.
Los delincuentes que ejecutan estas estafas perfeccionan sus técnicas y construyen perfiles convincentes. Por ello, la prevención, la verificación y la prudencia constituyen las principales herramientas de defensa frente a este tipo de fraude.