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Baltimore – EEUU.- Desde este martes y por los próximo cuatro días, la ciudad de Baltimore, en Maryland, será el centro de congregación de todos los obispos católicos de Estados Unidos.

 

Durante una serie de reuniones, los prelados intentarán hallar soluciones que permitan responder a los casos de pederastia que han sacudido a la Iglesia, ocasionando una severa crisis dentro de su seno.

 

A juicio de Daniel DiNardo, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, la misión es la de “desarraigar el mal del abuso sexual”.

 

Para conseguir ese cometido, los religiosos piensan actuar sobre la base de una ley que fue promulgada por papa Francisco, a comienzos de mayo.

 

El texto obliga a los sacerdotes y las monjas de todo el mundo a reportar, ante las autoridades eclesiásticas, cualquier acto de abuso sexual contra menores. También se les ordena denunciar a los superiores que hayan encubierto tales delitos.

 

De manera adicional, se pide a las diócesis crear un sistema “público y accesible” para que el público pueda presentar informes sobre potenciales casos de abuso.