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Washington – EEUU.- El gobierno del presidente Donald Trump ha adoptado medidas para acelerar la entrega, a familias de acogida, de los niños indocumentados que llegaron a Estados Unidos sin la compañía de sus padres y que ahora se encuentran en refugios para inmigrantes.

 

Con la finalidad de imprimirle velocidad al proceso, el Departamento de Salud, ente que asigna las familias adoptivas, luego de que los menores son dejados en libertad por las autoridades migratorias, ha decidido no esperar que las huellas dactilares de quienes los recibirán sean revisadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

 

Como parte de un procedimiento estándar, ICE examina el historial de las familias que acogerán a algún pequeño, con la intención de conocer si sus miembros tienen antecedentes penales o si sobre ellos pesa alguna orden de deportación. En ese afán, los funcionarios del Servicio de Inmigración también acuden a la base de datos criminal de FBI.

 

Todo ese protocolo suele retardar la entrega de cualquier niño. Muchos pasan meses a la espera de que se les asigne alguna familia. Mientras tanto, permanecen dentro de centros de acogida, que están al borde o que, incluso, han superado su capacidad.