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Hawaii – El volcán Kilauea, en Hawaii, podría experimentar en las próximas dos semanas erupciones más violentas con expulsión de rocas de gran tamaño y cenizas, acompañadas de emanaciones de gases tóxicos, de acuerdo con previsiones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

El Kilauea, uno de los volcanes más activos del mundo, entró en erupción hace una semana y ha destruido hasta ahora 36 inmuebles desde que comenzó a emitir lava a través de las 14 chimeneas que surgieron repentinamente en un vecindario residencial de la Isla Grande.

Los expertos del USGS prevén que a mediados de mayo, el volcán expulse rocas de varias toneladas y hasta 2.1 yardas (2 metros) de diámetro a poco más de media milla (800 metros) de distancia, indicó el servicio geológico, y también podría lanzar proyectiles del tamaño de piedrecillas a varias millas y llevar cenizas a zonas ubicadas hasta 20 millas (32 kilómetros) de distancia.

“Este es el primero de tal vez más eventos similares por venir”, dijo Tina Neal, la científica a cargo del Observatorio de Volcanes de Hawaii del Servicio Geológico de Estados Unidos, en una conferencia telefónica sobre la explosión del miércoles.

A pesar de las previsiones, Donald Swanson, del Observatorio de Volcanes de Hawaii del USGS, envió un mensaje en tono tranquilizador: “No prevemos que haya devastación o evacuaciones masivas necesarias en ningún lugar del estado”.

De acuerdo con los geólogos, las explosiones pasadas del Kilauea han sido relativamente pequeñas a escala global, y aunque las cenizas del volcán representan una molestia como irritación para los ojos y las vías respiratorias, no constituyen un riesgo grave para la salud.

El riesgo aumentará si la lava desciende por debajo del nivel del agua subterránea detrás de la caldera en su cúspide, indicó la agencia.

Si el agua ingresa al interior el vapor resultante podría generar explosiones. También existe la posibilidad de que haya emisiones de cenizas, vapor y dióxido de azufre. 

Las autoridades habían ordenado la evacuación de 2,000 residentes de dos comunidades ubicadas en el distrito rural de Puna, en la Isla Grande, el jueves de la semana pasada. Sin embargo, algunos ignoraron la orden y se quedaron para cuidar su propiedad.

El surgimiento de las dos chimeneas provocó que el condado de Hawaii emitiera una alerta en los teléfonos de su población en la que les ordenó a los rezagados del vecindario de Lanipuna Gardens que abandonaran el área de inmediato. La policía dio seguimiento con visitas personales.