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Nashville, Tennessee- El estado de Tennessee ha ejecutado este jueves a un reo por primera vez desde 2009. Billy Ray Irick,de 59 años, ha recibido la inyección letal tras ser condenado por violar y asesinar a una niña de siete años en 1985. Ha sido declarado muerto a las 19.48 hora local (20.48 ET) en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville, según notificó el Departamento Correccional de Tennessee.

En la última década, este estado sureño ha lidiado con litigios de los abogados de los presos condenados a muerte contra los nuevos componentes que se disponía a utilizar para ejecutarlos. Finalmente, los tribunales autorizaron la ejecución de Irick pese a que todavía hay recursos pendientes contra los fármacos utilizados por el estado, concretamente el sedante midazolam, que ha causado problemas en el pasado.

“Si la ley permite que esta ejecución suceda, pese a los minutos finales terribles que Irick puede experimentar, entonces hemos dejado de ser una nación civilizada y aceptamos la barbarie”, dijo la juez del Tribunal Supremo Sonia Sotomayor, en desacuerdo con la decisión tomada por sus colegas.

A Irick lo condenaron a muerte en 1986 por asesinar a la pequeña Paula Kay Dyer. Irick era amigo de los padres de la niña, estaba al cuidado de ella y de cuatro de sus hermanos la noche del 15 de abril de 1985.

Cuando el padre, Kenny Jeffers, regresó a la vivienda después de la medianoche, encontró a la pequeña Paula inconsciente y bañada en sangre. La autopsia determinó que murió de asfixia y que había sido brutalmente sodomizada.

Irick había encerrado en una habitación al resto de niños, que escucharon la macabra muerte de su hermana. “Los chicos intentaron salir y ayudarla pero no pudieron porque la puerta tenía una barricada. Todavía tienen pesadillas”, explicó la madre de Paula, Kathy Jeffers, en una entrevista reciente con WBIR-TV, una afiliada local de NBC.

Las autoridades detuvieron horas después a Irick, que confesó el crimen. Este jueves, antes de la ejecución, sus últimas palabras fueron: “Solo quiero decir que lo siento mucho. Eso es todo”.

El estado de Tennessee le sirvió a Irick una última cena a su antojo pero con un presupuesto máximo de 20 dólares, que consistió en una hamburguesa “súper de lujo”, aros de cebolla; y para beber, un refresco de cola.

La de Irick ha sido la decimoquinta ejecución del año en EE.UU. y la número 1.480 desde que el Tribunal Supremo restituyó la pena de muerte hace cuatro décadas. Tennessee ha ejecutado a siete de estos 1.480 reos.

Tennessee tiene ahora 59 presos en su corredor de la muerte, 14 de ellos con los procesos de apelaciones agotados, por lo que el estado tiene luz verde para ejecutarlos.

De hecho, Tennessee ya tiene programadas otras dos ejecuciones: la de Edmund Zagorski el 11 de octubre por matar a dos hombres durante un robo en 1984 y la de David Earl Miller el 6 de diciembre por asesinar a una mujer con discapacidad mental en 1981.