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San Diego.– Héctor Barajas ha decidido portar su uniforme de gala de la Infantería de Marina de Estados Unidos para cruzar “con la cabeza en alto” la garita de San Ysidro, en la frontera entre California y México. 

Regresa triunfante ocho años después de su segunda deportación para asistir a su ceremonia de naturalización en San Diego, sentando otro precedente legal para más de 200 veteranos que por cometer delitos fueron expulsados del país que defendieron en el campo de batalla.

El veterano cruzó la frontera en un vehículo particular, según confirmó el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS), a pesar de que había pensado hacerlo a pie para que fuera más simbólico. Sin embargo, su historia ha atraído tal cantidad de miradas que finalmente optó por volver al país en un auto y así evitar la congestión de la prensa a su llegada, pues se dirigía a su ceremonia de ciudadanía.

Tras pisar suelo estadounidense, Barajas dio sus primeras impresiones por Facebook Live donde con su uniforme y una gran sonrisa narraba su ingreso al país.

“Esto es genial, estoy en Estados Unidos”, dijo camino a las oficinas en el centro de San Diego donde hizo su juramentación. “Estoy en casa, seré reconocido como un ciudadano estadounidense”. 

Fundador de Casa del Veterano Deportado

Barajas es el fundador de la Casa del Veterano Deportado, conocida como ‘El Búnker’, un refugio para excombatientes deportados en la colonia Tomás Aquino de Tijuana. Antes de partir, él prometió con tristeza que no dejará el albergue a la deriva, cumpliendo la máxima de los militares por la que siempre se ha guiado:“Que ningún hombre se quede atrás”.

El veterano, quien nació en Zacatecas hace 42 años, pasó las inspecciones de la garita de San Ysidro acompañado por un abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), que le ha respaldado en su histórica batalla legal.

De este lado de la frontera lo esperaban su familia y decenas de periodistas, que lo han seguido a sol y sombra durante los últimos días.

La juramentación para convertirse en ciudadano estadounidense, que logra un año después de que el gobernador Jerry Brown lo indultara por los delitos que cometió, tuvo lugar en las oficinas de USCIS en San Diego. Es solo un trámite, dice él. El amor que siente por EEUU ya quedó demostrado enlistándose en el Ejército cuando apenas tenía 17 años.