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Washington.- El presidente Donald Trump advirtió sobre “caravanas” de migrantes que se dirigen a Estados Unidos, aunque un contingente de centroamericanos que supuestamente se desplaza por México hacia la frontera norte estaba sorprendentemente inmóvil. El mandatario afirmó a través de Twitter que era mejor que no llegaran a la frontera de “leyes débiles”.

Unas 1.100 personas, la mayoría hondureñas, ha estado caminando al costado de carreteras y vías férreas, pero ahora decidieron acampar en un campo deportivo en el estado de Oaxaca, en el sur de México. Ahí esperan asesoría para solicitar visas de tránsito o humanitarias en el país.

 Muchos se dirigieron a las gradas para refugiarse del intenso sol de la tarde. A medida que caía la noche, los migrantes, muchos de ellos con niños, encendieron fogatas para cocinar sus magras raciones.

 No en magnitud masiva

 Irineo Mújica, director de Pueblo Sin Fronteras, el grupo activista detrás de esta reunión simbólica anual, dijo que la caravana continuará su travesía solo hasta la ciudad de Puebla, al sureste de la Ciudad de México, “pero no en la magnitud masiva”.

Después del simposio, algunos migrantes podrían continuar su viaje a la capital de México, donde es más fácil solicitar asilo. Mújica dijo que entre 300 y 400 de los migrantes aseguran que tienen parientes en territorio mexicano y por ende consideran permanecer en el país al menos temporalmente.

Los hechos carecen totalmente de dramatismo, en especial si se les compara con 2013 y 2014, cuando migrantes atestaban trenes cargueros en México rumbo al norte. Sin embargo, los tuits de Trump en tono molesto suscitaron incomodidad en el país.

En un comunicado emitido, el gobierno de México indicó que unos 400 participantes en la caravana ya habían sido enviados de vuelta a sus países de origen. “Bajo ninguna circunstancia el gobierno de México promueve la migración irregular”, se afirma en el texto de la Secretaría de Gobernación.

Hizo notar que México considera estas caravanas anuales como “una manifestación pública que busca llamar la atención sobre el fenómeno migratorio y la importancia del respeto a los derechos de los migrantes centroamericanos”. Al gobierno estadounidense se le ha informado totalmente de la situación, agregó.

 La secretaría dijo también que, a diferencia con las caravanas realizadas en años anteriores, “en esta ocasión autoridades migratorias mexicanas han procedido, conforme a la legislación correspondiente, a ofrecer la condición de refugio en los casos en que así proceda”, pero insinuó que no depende de México evitar que la gente continúe hasta Estados Unidos para solicitar asilo.

“No compete a este gobierno ejercer decisiones migratorias de Estados Unidos o de cualquier otra nación, por lo que serán las autoridades competentes de la Unión Americana las que decidan, de ser el caso, autorizar o no el ingreso a su territorio de los integrantes de la caravana que lo solicitaran”, añadió.