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WASHINGTON — El presidente Donald Trump dijo este martes que quiere eliminar el derecho constitucional a la ciudadanía estadounidense de todo niño nacido en EEUU de padres inmigrantes, en medio de crecientes críticas a su retórica incendiaria y a una semana de los comicios legislativos.

Durante una entrevista exclusiva con “Axios” en el canal por cable de HBO, parte de la cual fue transmitida hoy, Trump dijo que prevé firmar una orden ejecutiva para eliminar la ciudadanía a hijos nacidos en EEUU de extranjeros, con o sin papeles.

Según el mandatario, los abogados de la Casa Blanca le han dicho que puede eliminar la ciudadanía de forma unilateral mediante una orden ejecutiva.

“Somos el único país en el mundo en el que una persona viene, tiene un bebé, y el bebé es esencialmente un ciudadano de EEUU por 85 años con todos los beneficios. Es ridículo, y tiene que terminar”, se quejó Trump, quien a principios de año argumentó que EEUU debería alentar el ingreso de inmigrantes de países nórdicos.

“Está en proceso, va a ocurrir”, dijo Trump, sin precisar fecha.

Trump también había apoyado eliminar la ciudadanía por nacimiento durante la contienda de 2016, pero, en realidad, unos 33 países conceden ese derecho, incluyendo Argentina, Brasil y México. De los países industrializados, solo EEUU y Canadá la conceden de forma automática.

La Enmienda 14 de la Constitución, adoptada el 9 de julio de 1868, consagra el derecho a la ciudadanía estadounidense para toda persona nacida en este país y bajo su jurisdicción, y fue implementada para corregir el abuso histórico contra los afroamericanos en este país, y darle estatus legal a esclavos emancipados.  En 1898, el Tribunal Supremo codificó ese derecho en un dictamen de que toda persona nacida en suelo estadounidense tiene la ciudadanía automática.

La enmienda fue en respuesta al sonado caso de “Dred Scott” en 1857, en el que el Tribunal Supremo dictaminó, 7-2, que los esclavos afroamericanos no tenían derecho a su libertad aún si viviesen en estados donde estaba prohibida la esclavitud, y tampoco tenían derecho a la ciudadanía estadounidense.

Al parecer, el equipo legal que asesora a Trump quiere ceñirse a una interpretación técnica de qué significa estar bajo “jurisdicción” de EEUU, argumentando que los inmigrantes indocumentados no lo están.

No es la primera vez que surge una propuesta republicana para eliminar ese derecho en el marco de una estrategia para desalentar la inmigración ilegal -a través de los años lo han propuesto republicanos y grupos ultraconservadores-, con la diferencia de que ahora incluso la aplicarían para extranjeros legales.

Tampoco está claro cómo se aplicaría la orden ejecutiva, porque las autoridades tendrían que revisar el estatus migratorio o certificado de nacimiento de toda mujer parturienta en los hospitales para determinar quiénes pueden o no obtener la ciudadanía para sus hijos.

En todo caso, la orden ejecutiva en ciernes desataría una batalla legal que puede llegar hasta el Tribunal Supremo, ahora con mayoría conservadora gracias a la instalación del juez Brett Kavanaugh.

En declaraciones a este diario, David Leopold, un abogado de inmigración en Ohio, dijo hoy que la propuesta de Trump no es más que otro esfuerzo por apelar a los instintos más bajos de algunos votantes en su base, especialmente grupos extremistas y nacionalistas blancos.

“El presidente Trump y sus aliados republicanos quieren regresarnos a los días de oscuridad del dictamen contra Dred Scott, en los que se permitía tratar a los afroamericanos como esclavos, como una propiedad más.  Los republicanos tienen  una obligación moral y patriótica de ponerle freno a un presidente que continúa alimentando las divisiones en este país”, dijo Leopold.

“Pero no lo están haciendo. ¿Cuántas personas más tienen que morir antes de que los republicanos encaren a un peligroso presidente demagogo? Todos estos ataques salen del guión nazi que deshumanizaba a los judíos… Trump debe denunciar a los nacionalistas blancos en vez de apelar a los impulsos más oscuros de sus seguidores”, subrayó Leopold.

Por su parte,  Alfonso Aguilar, presidente de la Alianza Latina Para Principios Conservadores, dijo a este diario que Trump se equivoca respecto a la interpretación de la 14 Enmienda, cuya cláusula sobre ciudadanía “estableció el principio de ciudadanía por nacimiento; es decir, que los hijos de extranjeros nacidos en el país son ciudadanos”.

“Desde la aprobación de la decimocuarta enmienda, hemos reconocido la ciudadanía por nacimiento de toda persona nacida en Estados Unidos, independientemente de cómo llegaron sus padres al país. Si el presidente emite esta orden, será retada en los tribunales… (Trump) trae este asunto en este particular momento claramente para energizar y motivar a ese sector de su base que se opone a la inmigración”, observó Aguilar. 

Trump ha estado bajo críticas de que su retórica ha contribuido al ya enrarecido clima político en EEUU que en la última semana ha dado pie a una racha de ataques violentos contra demócratas, minorías y la comunidad judía.

El mandatario prevé viajar hoy a Pittsburgh (Pensilvania) para “expresar apoyo” a la sinagoga “Tree of Life”, en el que un nacionalista blanco, Robert Bowers, masacró a 11 personas -incluyendo un sobreviviente del Holocausto- e hirió a otras seis el sábado pasado, pese a que más de 35,000 personas emitieron una carta rechazando su visita.

Trump y la Casa Blanca han hecho caso omiso a las advertencias al insistir en que los responsables de la violencia son quienes cometen esos delitos.

Desde antes del envío de paquetes con explosivos la semana pasada a prominentes figuras demócratas, Trump había centrado sus esfuerzos en el combate a la inmigración ilegal como parte de su estrategia para movilizar a los votantes de su base.

El mandatario centró su ira en la caravana de inmigrantes centroamericanos que inició el pasado 12 de octubre su camino hacia la frontera sur de EEUU, la mayoría de ellos personas que huyen de la violencia y piensan solicitar asilo en este país.

Durante y desde la contienda de 2016, Trump prometió mano dura contra la inmigración ilegal, aunque por ahora el Congreso, bajo control republicano, no ha aprobado la totalidad de los casi $25,000 millones que requeriría su prometido muro fronterizo.

Por órdenes de la Administración Trump, el Pentágono ha dado el visto bueno para el despliegue de unos 5,000 soldados del Ejército a partir de la  próxima semana, como medida disuasoria contra los cruces ilegales en la frontera sur. Ya antes, el Departamento de Justicia restringió aún más el proceso de asilo en el país. 

Previo a sus declaraciones, un exagente de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) dijo en un programa de Fox News que algunos en la caravana de inmigrantes podrían tener lepra o viruela, sin ofrecer pruebas. También Trump ha dicho que hay criminales y pandilleros en la caravana.

Según las encuestas, los demócratas tienen ahora mayores posibilidades de recuperar el control de la Cámara de Representantes, lo que supondría una traba para el avance de la agenda conservadora.