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El Gobierno que preside Donald Trump ha anunciado este jueves una reforma del sistema de asilo que denegará este derecho a los inmigrantes que entren al país de forma ilegal, según informa el diario The Washington Post. Lo ha hecho invocando los poderes presidenciales en situaciones de emergencia, ante la previsible llegada de una caravana con miles de inmigrantes centroamericanos a la frontera en las próximas semanas.

Lo ha hecho invocando los poderes presidenciales en situaciones de emergencia, ante la previsible llegada en las próximas semanas de una caravana con miles de inmigrantes centroamericanos. Trump ha blindado con soldados la frontera, pese a que la pasada primavera una caravana similar llegó pacíficamente a los puertos de entrada y, de forma legal, solicitó asilo sin que se produjeran incidentes.

El Gobierno cuenta con que esta restricción del derecho de asilo será contestada por asociaciones civiles en los tribunales, como sucedió con la prohibición de entrada al país que aprobó en 2017 para inmigrantes de países mayoritariamente musulmanes. Pero, según informa la cadena NBC, cuenta con que la nueva mayoría conservadora en la Corte Suprema (tras dos nombramientos realizados por el propio Trump) le permitirá validar finalmente sus medidas.

“Si la administración anuncia una prohibición de asilo para aquellos que ingresan entre los puertos de entrada, estaremos preparados para acudir a los tribunales según sea necesario”, dijo la Unión Americana de Libertades Civiles a NBC.

Las nuevas medidas serán publicadas mañana en el Registro Federal, según el citado diario, suspendiendo así un derecho que por ley disfruta cualquiera que llegue a Estados Unidos. Una vez en la frontera, los inmigrantes deben pasar la prueba de miedo creíble (aproximadamente nueve de cada 10 lo consiguen).

Obtienen así derecho a presentar su caso ante una corte de inmigración: aunque muy poco logran finalmente asilo (sólo se concede a uno de cada cinco), el colapso actual provoca retrasos de varios años, durante los que los inmigrantes pueden trabajar y hacer su vida en Estados Unidos, bajo vigilancia de las autoridades migratorias.

A partir de ahora, con las nuevas medidas de Trump, aquellos que sean interceptados cruzando ilegalmente la frontera (en vez de presentarse en los puestos de entrada) serán deportados de forma inmediata, ignorando su solicitud de asilo. El Gobierno espera así reducir la sobrecarga de las cortes de inmigración, que tienen ya 750.000 casos pendientes de resolución, además de disuadir a los inmigrantes de cruzar ilegalmente la frontera.