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Las últimas decisiones del gobierno del presidente Trump en materia migratoria, no son para asombrarse, porque desde la trinchera política ya estaba en su agenda la deportación de indocumentados latinos. Esto tampoco fue nuevo al inicio de su mandato presidencial porque siguió cobrando interés internacional; especialmente de los países de México, Centro y Sur América, cuyas comunidades son las que mayormente están sufriendo ante la presencia de los agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas(ICE), quienes han violado sus derechos humanos y civiles, cuando han penetrado a sus hogares sin orden judicial a pretexto de buscar delincuentes que jamás estuvieron viviendo con familias inocentes.

Ante estas circunstancias nada agradable y que ha merecido el rotundo rechazo de la mayoría de estadounidenses, porque nadie se opone a que vivan aquí, sea de cualquier país que ha migrado, lo grave está en penalizar al inmigrante indocumentado por su raza o idioma, entre otras características aplicadas por Inmigración y que terminan con actos de racismo “gringo”, sin querer reconocer que esta nación se fundó de inmigrantes y que éstos han hecho grande este país. Su mano de obra está en haber construído carreteras, edificios, escuelas y puentes. Nunca dejaron de cumplir con sus obligaciones de pagar impuestos al IRS. Son grandes empresarios en distintas áreas para darle empleo a miles de ciudadanos de muchos países del mundo. Su aportación a la ciencia, educación, cultura, política y el deporte, están cada día glorificando y justificando su presencia. De tal manera que, los inmigrantes de origen hispano, nunca han estado siendo una carga para este país; al contrario, lo que su inmigración siempre la ha fundamentado es para proteger a su familia con dignidad, que aunque ha tenido que pagar un precio muy alto al dejar a sus seres queridos, esto no se lo devuelve nadie, porque la mayoría ha migrado por ser víctimas de sus propios gobiernos, que no les dieron protección social ni económica.

Estos hechos que ha vivido nuestra inmigración de habla hispana, siguen teniendo desagradables resultados y no pueden ser olvidados por nadie, porque sus historias vividas son propias de ellos. Nadie va a ocupar su lugar pero pueden defenderse con los que pronostican el liderazgo comunitario en organizaciones sociales. La misión y la tarea siempre será de los que representan a la comunidad. Es una tarea que hay que responder con altura y sacrificio ante la prepotencia presidencial que solo quiere cumplir una promesa de campaña.

Sin embargo, los últimos resultados de las elecciones de noviembre 4 2017, ya el mensaje a la Casa Blanca, le está pintando de otro color la fachada a la casa al inquilino de Washington, al que hay que prestarle mucha atención, porque lo que está por venir en el 2018 y 2019, no tendrá que ser de muy satisfactoria política republicana, la retención de gobernaciones, alcaldías y otras dignidades en el momento de una pretensión de reelección presidencial, cuando ya se están mirando los síntomas de un enfermo que comienza a palidecer por falta de oxígeno, cuyas circunstancias en el liderazgo de organizaciones hispanas son con las cuales tienen que actuar inmediatamente, para no dejar más espacio en temas migratorios y así defender a los inmigrantes indocumentados; especialmente a los que con el último ultimátum ejecutivo les ha dado plazo para que sigan viviendo en territorio estadounidense.

Los últimos resultados de las pasadas elecciones de noviembre 4, es un claro mensaje a los líderes comunitarios que trabajan por una regulación migratoria de hispanos/ latinos; pero este trabajo tiene que profundizarse en una regulación definitiva y no en una que siempre ha estado a corto plazo. Hoy, estos llamados líderes, tienen que actuar tocando puertas a los congresistas que están en Washington, pero sin descartar a los representantes estatales que son los inmediatos portavoces de las comunidades. Para esta tarea, es fundamental tener unidad en las organizaciones y crear un banco de conciencia, que las conquistas sociales son de unidad y metas, tarea que debe estar como agenda en cada lider comunitario.