Ante la furia de la naturaleza con inmensos huracanes hacia países de El Caribe y la presencia telúrica que por ocasiones consecutivas ha devastado parte del sur del territorio mexicano en estos últimos días, cuya magnitud sigue dejando a millones de familias sin techo y una enorme cantidad de personas fallecidas y desaparecidas, la mayoría de países del mundo han presentado inminente solidaridad a los pueblos de naciones hermanas de este flagelo, y por consiguiente, están enviando su ayuda a travez de mecanismos de socorro.

Esta circunstancia de la naturaleza, merece que con toda serenidad y sentido humano nos preocupemos para brindarles nuestras manos de ayuda, para demostrarles que estamos con el dolor que los aflige. Es de importante consideración, que demostremos con hechos nuestra sentida solidaridad humana, dando de lo que podemos entregarles en estos difíciles momentos y que solo los damnificados saben cuanto han perdido. Las vidas humanas no se recuperarán pero dentro de ese dolor podrán sentir un alivio de solidaridad que hacen sus hermanos de los distintos países, en lo particular, de la población de habla hispana inmigrante en territorio estadounidense.

Y en esta consideración, por los hechos lamentables que ameritan una profunda reflexión, el sentido solidario no requiere de argumentos, sino de hechos tangibles hacia las emergencias que suelen pasarnos a los seres humanos, es necesaria hacer una profunda recomendación hacia los líderes de las instituciones y organizaciones sociales, empresa pública y privada, religiosas, etc, etc., realizar una “cruzada humanitaria”, que permita ayudar a nuestros hermanos de los países afectados, para lo cual se establecería una urgente reunión que permita diseñar una agenda con sugerencias y criterios, que establezcan normas de puentes de ayuda con organizaciones locales de emergencia como Cruz Roja y autoridades de la ciudad, en cuyo panel estarían incluidas las autoridades consulares o sus representantes de los países en la ciudad y el Estado.

Las comunidades en la Ciudad Reina de Charlotte, cuentan siempre con esa característica humana y solidaria en casos de emergencias, por lo cual, sus representantes comunitarios por los sucesos que se están viviendo en los países referidos, no imposibilitaría a que tomemos nuevamente esa responsabilidad como un reto emergente para brindar ayuda en estos momentos de mucha necesidad humana.

Quedarse con los brazos cruzados observando en compasiva tranquilidad nuestra, jamás ha sido la forma de vivir en nuestra comunidad; por lo que esta exhortación tiene un solo objetivo y meta: ser solidarios con los más necesitados en esta hora donde muchos socorristas trabajan incansablemente para salvar vidas o descubrir a personas sin vidas que se encontrarían dentro de los escombros a consecuencia del fatal terremoto, en el que también murieron inocentes niños(as). Solidaridad, es tener una filosofía de conceptos definidos en el aspecto humano, porque no hay que confundirla con un sentimiento verdadero de pensar en convertirse en un héroe cuando ayudamos. Los verdaderos héroes cuando actúan en tiempos de emergencias son las personas que peligran sus vidas para salvar a otras. Donar no nos puede convertir en héroes, porque aquellos van a cumplir una promesa sagrada que se han juramentado. Salvar vidas a cualquier precio, como lo siguen haciendo los grupos de socorristas que de todas partes del mundo llegan cuando más los necesitamos; y en este caso, lo realizan en los países que han sido afectados por las actuales circunstancias de huracanes y terremotos. Es el momento de solidaridad. Es la hora de expresarnos y actuar como seres humanos. Es el tiempo de abrir más el corazón y extender la mano a quienes más nos necesitan, llevando también un mensaje de solidaridad humana: “quien vive para no servir, no sirve para vivir!.