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Washington.- Mike Pompeo fue confirmado ayer como el nuevo secretario de Estado en una votación en el pleno del Congreso que, como se esperaba, siguió líneas partidistas y en la que la mayoría de los demócratas votó en contra del ahora exdirector de la CIA.

La votación quedó en 57 a favor y 42 en contra, lo que presagia un estrecho escrutinio sobre el trabajo que realizará como máximo representante de la diplomacia estadounidense. Se espera que Pompeo sea juramentado por el presidente Donald Trump inmediatamente.

Ya en el cargo, Pompeo podrá asistir a la cumbre ministros de relaciones exteriores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) este viernes y cumplir con un viaje planificado a Israel la próxima semana, cuando se espera que visite Jerusalén.

Releva a Tillerson

Pompeo toma el relevo de Rex Tillerson, el ex jefe ejecutivo de Exxon, quien en el poco más de un año que ocupó el cargo tuvo dificultades en alinearse con el presidente Trump, hasta que en marzo anunció que lo reemplazaría en el puesto por Pompeo, confirmando rumores que venían desde meses atrás.

Aún como director de la CIA, Pompeo viajó a principios de abril a Corea del Norte y se reunió con el líder de ese país Kim Jong Un, con quien habló sobre la reunión con Trump programada para un fecha todavía no definida entre mayo y junio.

‘Halcón’ diplomático

La semana pasada Pompeo evitó la vergüenza de haber sido el primer nominado a secretario de Estado en no recibir el visto bueno del Comité de Asuntos Exteriores del Senado en casi un siglo (desde que se lleva el registro público de los votos del comité).

El cambio de opinión del senador republicano Rad Paul permitió que Pompeo recibiera la recomendación del comité, aunque finalmente logró el visto bueno por solo un voto, algo inusual en cargos del nivel de un secretario de Estado.

Pompeo es percibido como un “halcón” en política exterior y, como expresaron varios demócratas al razonar su oposición al nominado, temen que refuerce las posiciones extremas que el presidente Trump ha expresado en temas como Irán, Corea del Norte o Venezuela.

Como representante, Pompeo criticó el acuerdo nuclear con Irán que negoció el presidente Barack Obama, que permitió un mejor control internacional del programa iraní, pero que la Casa Blanca considera un “mal negocio”. A fines de mayo Trump debe ratificar el cumplimiento de Teherán con el pacto, algo que algunos dudan que vaya a hacer.