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San Juan – Puerto Rico.- A raíz de la crisis política que ha llevado a los ciudadanos a solicitar su renuncia, el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, ha optado por guardar silencio. El mandatario, asiduo usuario de redes sociales como Twitter, ha limitado su cantidad de apariciones en el mundo 2.0 y en la vida real.

 

Desde hace nueve días, Roselló, un personaje que se toma muy en serio el hecho de ser una figura pública, ha realizado cuatro presentaciones, tres de ellas en medio de condiciones altamente controladas.

 

El tsunami que se le vino encima, tras la divulgación de un chat de Telegram, en el que el gobernante profería burlas e insultos contra mujeres, homosexuales, opositores políticos e, incluso, víctimas de huracán María, ha obligado al dirigente a distanciar, progresivamente, las tres o cuatro conferencias de prensa que solía dar a la semana o las reuniones televisadas con políticos y miembros de su partido.

 

A la par de ese escándalo, Ricardo Roselló ha tenido que hacerle frente al arresto de dos miembros de su gabinete. Ambas personas fueron detenidas por su aparente implicación en actos que implican corrupción.

 

En medio de ese escenario – y a pesar del bajo perfil que trata de guardar el Gobernador – cientos de miles de personas han plenado las calles de San Juan para criticar la gestión del mandatario y demandar su dimisión inmediata.

 

Buena parte de esos manifestantes se han congregado en La Fortaleza, un castillo que data de la Colonia española y que, en la actualidad, se emplea como la residencia oficial de quien esté a la cabeza de Puerto Rico. Desde allí, Roselló sigue despachando, pero sin la posibilidad de asomar la cabeza por la ventana.