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Marú Galván y su hija Zuleyma celebraron el Día de las Madres al lado de docenas de madres inmigrantes en un sentido festejo en las instalaciones de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA).

“No me imagino jamás hacer lo que mi madre, irme a otro país y dejarla a ella para buscar una mejor vida. Mi madre ha hecho un sacrificio enorme por mi y mi hermana Zaira, y se lo agradezco mucho”, dijo Zuleyma mientras abrazaba y besaba a su madre Marú Galván, una inmigrante quien además se ha convertido en una líder y organizadora de Chirla.

Zuleyma y Zaira, las hijas de Marú son beneficiarias de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

 Con los ojos enrojecidos por el sentimiento, Marú Galván contó que lo primero que hizo el 10 de Mayo fue llamar por teléfono a Virginia, su madre que está en la ciudad de México. No la ha visto desde hace 18 años cuando emigró a los Estados Unidos con su esposo y sus dos hijas.

“La llamé para decirle que la quiero y la extraño. Desgraciadamente lo único que puedo hacer es mandarle dinero y amor. La he ayudado económicamente desde que vine a este país. Tenga o no trabajo, le mando dinero cada mes”, comentó.

La tristeza de esta inmigrante por no ver a su madre tantos años, se ha visto mezclada con la alegría de saber que en tres meses va a ser abuela por primera vez.  “Viene en camino otra mujer luchadora”, dijo orgullosa.

Vanessa Hidalgo de 21 años dio a su madre Ursula Gómez, un bouquet de flores durante la celebración del Día de las Madres organizado por Chirla.(Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

Galván felicitó a todas las madres indocumentadas y les pidió no sentirse tristes. “Que el miedo se transforme en educación. Cuando sabes qué hacer, aprendes a enfrentar el miedo”, dijo.

Ursula Gómez, una madre inmigrante de Guatemala acudió con hija Vanessa Hidalgo al festejo de Chirla.

“Le agradezco por todo y por darme la vida. Ella es una mujer muy fuerte, independiente, siempre luchando por un mejor futuro”, dijo Vanessa quien como su madre y sus dos hermanos mayores vinieron de Guatemala a finales de 2007. Ninguno de los hijos de Ursula calificó para DACA, pero están luchando por obtener el asilo.

María Hernández no ve a su hijo que dejó en México desde hace 18 años. (Araceli Martínez/La Opinión).
María Hernández no ve a su hijo que dejó en México desde hace 18 años. 
Madres que no ven a sus hijos

Desde que llegó de México hace 18 años, María Hernández no ve a su único hijo. “Soy una madre soltera migrante. Vine a este país para darle una vida mejor a mi madre y a mi hijo”, reconoció.

“Ha sido muy triste no poder abrazar a mi hijo ni estar con él en los momentos difíciles”, expresó.

Cómo muy duro fue no poder estar con su madre que murió hace tres años. “Mi mayor regalo del Día de Madres sería poder abrazar a mi hijo y mi nieta. Pero así es la vida, uno tiene que enfrentar esos retos”, dijo María Hernández. Ella se gana la vida en Estados Unidos en tareas de limpieza.

Esmeralda Franco es una inmigrante de Puebla, México, madre de cinco hijos de 24, 23, 21, 19, 15, y 7 años nacidos en Estados Unidos. Ella vino indocumentada hace 17 años al país. “Sinceramente hace mucho tiempo dejé de preocuparme de si me deportan o no. Vivo el día, el momento”, afirmo mientras se preparaba para comer una enchiladas verdes con frijoles y arroz.

Angélica Salas, líder de Chirla exhortó a las madres inmigrantes a resistir los ataques de la administración Trump y a mantenerse unidas. 
Un llamado a resistir

Angélica Salas, líder de Chirla hizo un llamado a las madres inmigrantes a resistir los ataques de la administración Trump, que ha llegado al grado de separar madres de sus hijos. “Sabemos que todo lo que las madres han hecho, es por un mejor porvenir para sus hijos. Les pido que resistamos juntas este momento tan difícil para asegurar que nuestra comunidad esté segura y protegida”, dijo.

Salas, quien ella misma es una inmigrante, comentó que pasara el Día de la Madre, echándole porras a su hija de 14 años en un partido de softbol.