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En ocasiones, a pesar de intentarlo, los padres no consiguen ponerse de acuerdo. El bagaje cultural de cada uno, sus experiencias previas y sus valores son tan diferentes a la hora de aplicarlos con los niños que, lo que hasta ahora había funcionado bien como pareja, deja de hacerlo como padres.

Muchas parejas se rompen por este motivo, sin llegar a entender que lo que realmente le importa a un niño no es que los padres se comporten de la misma manera, sino que entre ellos haya coherencia y respeto mutuo a pesar de sus diferencias de estilo.

El mejor escenario es aquel en que los padres, al iniciar su proyecto en común, también han hecho su proyecto pedagógico. Han hablado de cómo quieren educar a sus hijos, llegando a acuerdos pensando en el bien de ellos. Eso a veces implica olvidar viejas creencias con las que hemos crecido y adaptarnos a unas personas en crecimiento que no somos nosotros ni van a vivir nuestras mismas experiencias.

Pero no siempre es así. Existe otro escenario…

¿Pero qué pasa cuando no hay acuerdo entre los padres?

• Delimita qué campos de acción tiene cada uno. Si tu eres de los que no quieres que se deje nada en el plato y tu pareja es más permisiva, llegad a un acuerdo sobre quién se encarga de este tema. El otro cónyuge se retirará, delegará esta tarea en su pareja y solo participará si se requiere.

• Piensa si estáis discutiendo por lo mismo. ¿Realmente tu hijo debe acostarse a esa hora pase lo que pase o puede quedarse media hora más jugando con tu pareja, a la que no ve en todo el día? ¿No será que lo que de verdad necesitas es un poco de tiempo para ti? Piensa qué es lo mejor para tu hijo, ¿respetar el horario establecido o disfrutar de un tiempo de calidad con tu pareja?

Aunque no haya acuerdo, valora la participación de tu pareja. “No me parece bien que Mónica se acueste tan tarde pero me encanta cómo la manejas por la mañana para que se levante contenta y colabore en vestirse”. Sentirse valorado da pie a la flexibilidad.

• El desacuerdo también puede ser asertivo. No es lo mismo decir “María siempre llega tarde al colegio por tu culpa” que decir “María tiene esta semana tres retrasos en el colegio; pensemos cómo podemos arreglarlo.”

• Nunca le critiques ante tu hijo:

• No le digas: “Mamá es así, no ve el peligro en ningún sitio…”

• En su lugar, dile: “Papá y mamá tienen ideas diferentes sobre el peligro por eso yo no te permito ir sin casco en la bicicleta”. ¿Y si tu hijo no tiene todavía claro que puede esperar de cada progenitor? En ocasiones, puede que para tu hijo no sea fácil saber cómo actuar ante dos estilos diferentes, por eso necesita oír de tu voz qué se espera de él: “A papá no le importa que comas en el sofá pero yo no quiero que lo hagas cuando estoy en casa”. Sería estupendo que existiera una norma única respecto a comer o no en el sofá, pero si no ha sido posible por falta de criterio entre los padres, con esta frase no desautorizas a tu pareja. Tan solo le recuerdas los dos criterios y lo que tú esperas de él. Hay respeto y coherencia aunque no hay un criterio común.

La diferencia de criterio no les afectará negativamente si sois modelos de coherencia y llegáis a acuerdos respetados por ambos. Si le ofrecéis respuestas predecibles, aunque sean respuestas muy diferentes: “Esto puedo hacerlo con mamá”, “Esto lo hago con papá pero no con mamá porque sé que le molesta”. ¿Qué pasa cuando no hay acuerdo entre los padres?