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BARCELONA — Sin brillantez pero con solvencia el Barcelona sentenció al Eibar y cerró la primera vuelta encaramado a un liderato que, a mitad de temporada, le convierte en favorito indiscutible al título.

Cinco victorias consecutivas suma el equipo de Valverde en el campeonato y cinco puntos tiene de ventaja sobre el Atlético de Madrid, tan ajustado como firme en sus resultados y que contempla, aún a lo lejos, al Real Madrid, diez puntos por debajo del liderato, a medio camino entre la recuperación y la crisis. Ni alrededor del Bernabéu se sabe a ciencia cierta.

En las tres últimas temporadas el campeón de invierno repitió a final de curso (dos veces el Barça y una el Real Madrid), mientras que en las dos anteriores cambio, del Real al Barça en 2015 y del Barça al Atlético en 2014.

Curiosamente, en las dos últimas campañas los tres equipos que acabaron la primera vuelta en puestos de descenso acabaron descendiendo a final de temporada: Sporting, Granada y Osasuna en la temporada 2016-17 y Málaga, Las Palmas y Deportivo en la 2017-18.

El equipo azulgrana ha cerrado la primera mitad de la Liga con 8 puntos que el pasado curso… pero se ha beneficiado tanto de la rebaja en el rendimiento del Atlético (4 puntos menos) como del mantenimiento en la mediocridad merengue, que apenas suma un punto menos que la pasada campaña a estas alturas.

“La Liga se ha igualado” llegó a proclamarse hace un par de meses, para explicar tanto lo apretado en aquellos momentos de la cabeza de la tabla como disimular, o al menos restar crítica, los malos resultados de los favoritos. Aunque hay casos y casos, claro… El Valencia, por ejemplo, era tercero hace un año con 40 puntos y hoy es décimo con solamente 23. No es de extrañar que en Mestalla se especule con la posibilidad de despido de su entrenador Marcelino.

Peor aún está la situación en Villarreal, que en una temporada ha pasado de ser quinto con 31 puntos a ser penúltimo con 17, cuatro por debajo de la salvación que marca el Celta, derrumbado tras enlazar tres derrotas consecutivas y que bajo el mando de Miguel Cardoso no ha mejorado, al contrario, los números cosechados con Mohamed.

No mucho mejor está el Athletic, que se ha pasado no pocas jornadas rozando el descenso empeorando su ya de por si discreto año anterior, cuando no se salvó matemáticamente hasta bien entrada la segunda vuelta. Y gracias al derrumbe de los tres descendidos.

Hoy se comienza a dar por hecho que una de esas plazas la tiene ya adjudicada, prácticamente, el Huesca, colista con 11 puntos y a 10 de la salvación que marca a duras penas el Celta, mientras el Rayo, que ascendió junto a los oscenses el pasado curso, pelea por huir de esos puestos gracias a encadenar tres victorias consecutivas.

La otra cara de la moneda, la buena, la personaliza a lo bestia el Alavés de Abelardo, que ha pasado de sufrir rozando el descenso hace un año con 18 puntos a sumar ahora 32, siendo quinto en la clasificación y mirando a los puestos de Champions.