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Quito – Ecuador.- Ecuador vivió, este sábado, una nueva jornada de disturbios. Cientos de personas, muchas de ellas encapuchadas, tomaron las calles de Quito para rechazar las medidas económicas implementadas por el Ejecutivo del presidente Lenín Moreno.

 

Con llantas, palos y montículos de tierra, los manifestantes bloquearon varias de las principales avenidas de la capital. No conformes con impedir el paso de los conductores, los protestantes arremetieron contra los vehículos, arrojándoles piedras y otros objetos contundentes.

 

En medio del caos generalizado, varios individuos atacaron la sede de la Contraloría de Ecuador. En ese edificio se resguardan los documentos que prueban que ex altos funcionarios del gobierno del expresidente Rafael Correa estuvieron involucrados en hechos de corrupción.

 

A través de su cuenta en Twitter, la ministra del Interior, María Paula Romo, notificó la detención de una treintena de personas. Según la funcionaria, todas ellas “se habían apostado en la terraza de la Contraloría”.

 

Mientras tanto, en varios de los sectores más altos de Quito, vecinos reportaron cortes en el suministro de agua. La situación, obligó al alcalde Jorge Yunda a pedir a los ciudadanos “defender las fuentes” desde las que se bombea el vital líquido.

 

El mandatario local reconoció que las leyes de Ecuador consagran el derecho a la manifestación pacífica. Sin embargo, resaltó que “no vamos a permitir que se vaya más allá de una protesta”.

 

Importantes actores de la política ecuatoriana, desde el presidente hasta parlamentarios, han aseverado que las acciones de calle buscan crear la inestabilidad y derrocar al gobierno de Lenín Moreno.

 

De acuerdo con esas mismas versiones, es el expresidente Correa y su aliado más cercano, el dictador venezolano, Nicolás Maduro, quienes están detrás de los disturbios que se vienen registrando en Ecuador desde comienzos de octubre.