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La población indocumentada disminuyó notablemente durante los años de Obama y ya en 2016, año de las elecciones, salían más indocumentados que los que entraban por la frontera sur

Durante años, los promotores de más restricciones migratorias han aseverado que la discusión sobre una “amnistía” o reforma migratoria y la institución de programas como DACA para jóvenes indocumentados, no hacen más que alentar más inmigración sin papeles a Estados Unidos.

De hecho, esa es la postura de personajes extremistas como el ex-líder supremacista del Klan David Duke, hasta funcionarios del actual gobierno como el procurador Jeff Sessions y del organizaciones conservadoras como “The Heritage Foundation”.

Todos ellos acusan al presidente Obama de alentar la inmigración indocumentada, aunque entre la comunidad inmigrante se conoció al ex mandatario como el “deportador en jefe”,

El problema con estas afirmaciones, es que todos los análisis de la población y estimados de las variantes en el número de inmigrantes indocumentados en los últimos ocho años revelan que eso no es cierto.

Un análisis publicado este jueves por el Centro para Estudios Migratorios (CMS), basado en cifras del American Community Survey , demuestra que la población indocumentada disminuyó sostenidamente entre los años 2010 y 2016, justo en los mismos años en que se discutieron varias reformas migratorias y se promulgó DACA.

El descenso se refiere especialmente a la inmigración no autorizada por la frontera sur, explicó Donald Kerwin, director ejecutivo de CMS.

“El descenso en esa población fue fuerte, particularmente entre los mexicanos, que son la mayor parte de los indocumentados que residen en nuestro país”, dijo Kersin. “De hecho quienes dicen que la inmigración no autorizada es neto cero tampoco tienen razón, es menos porque hay más gente saliendo que llegando”.

La población indocumentada de México que vive en Estados Unidos se redujo notablemente en los años de Obama.

Buena parte de ese descenso, que ya venía gestándose en años anteriores, se dio en los años en los que gobernó el presidente Barack Obama.  La década de mayor migración indocumentada en Estados Unidos fue la de los noventa, esta continuó pero más lentamente en los 2000s y a partir de 2006 comenzó a derrumbarse.

La población de mexicanos indocumentados, por ejemplo, se redujo en al menos un millón de personas.  Las poblaciones indocumentadas de otros países también disminuyeron: Peru, Ecuador, Colombia, Corea del Sur.

Al mismo tiempo, la inmigración indocumentada de Honduras, India, China y Guatemala se ha incrementado, pero no en las proporciones que se vieron en los años 90, añadió el análisis.

“Esto niega el argumento de la necesidad de un muro fronterizo”, dijo Kerwin. “En realidad, la población que se queda indocumentada hoy viene por avión y se queda sin visa”. 

Los investigadores  no entran muy a fondo en las causas de este cambio, pero sugieren que hay una combinación de factores: el mayor escrutinio de viajeros tras el 9/11, las inversiones en protección fronteriza entre los años Bush-Obama y situaciones propias de los países emisores.

Un ejemplo es Venezuela, cuya población indocumentada se mantuvo estable en 65,000 personas hasta 2014, año en que comenzaron a acentuarse los problemas económicos y sociales en ese país, causando que en 2016 se estimara la presencia de 90,000 indocumentados.