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CHIANG RAI, Tailandia – Los niños que pasaron al menos dos semanas atrapados en una cueva oscura y húmeda saludaron al mundo desde sus camas de hospital el miércoles en su primera aparición pública desde que fueron rescatados.

Los 12 adolescentes, su entrenador de fútbol y los cuatro miembros del grupo élite SEAL de la Marina que los rescataron están bien y se están recuperando, dijo Chaiwetch Thanapaisal, director del Hospital Chiang Rai Prachanukroh.

Un video clip mostró a algunos de los niños haciendo las señales de victoria y sentados en las camas de un pabellón donde los mantienen en cuarentena.

Las enfermeras están ellos y los niños responden con el habitual signo tailandés de respeto: las manos juntas mientras inclinaban la cabeza. Padres ansiosos y emocionados observaban y saludaban detrás de una barrera de vidrio.

“No es necesario preocuparse por su salud física y menos aún por su salud mental”, dijo Chaiwetch. “Todos son fuertes en mente y corazón”.

Los niños fueron rescatados uno a uno en una operación compleja que involucró a equipos internacionales que comenzaron el domingo y finalmente terminaron el martes.

Todos sobrevivieron, pero un SEAL de la Marina tailandesa, el suboficial Saman Kunan, murió durante los preparativos del rescate.

Los menores tendrían que permanecer en el hospital por hasta 10 días, dijo Chaiwetch. Luego necesitarían recuperarse en casa por 30 días, dijo.

Los padres de los primeros ocho niños liberados pudieron visitarlos, pero tuvieron que usar trajes protectores y pararse a 2 metros (7 pies) de distancia como medida de precaución. Las autoridades están preocupadas por la posibilidad de infecciones adquiridas en la cueva.

Mientras tanto, dos de los militares estadounidenses involucrados en recuperar a los jóvenes jugadores de fútbol revelaron detalles de la carrera contra el tiempo y cómo el agua fría, agotamiento de los niveles de oxígeno y la poca visibilidad hizo la misión extremadamente peligrosa.

“Sabíamos que si no actuábamos cuando actuamos, no habría un rescate exitoso”, dijo el comandante de la Fuerza Aérea Charles Hodges, al programa “Hoy” de NBC el miércoles.

El sargento Derek Anderson, quien estaba dentro de la cueva durante el rescate, agregó: “Todos podemos estar orgullosos”.

Las autoridades tailandesas han elogiado la labor de Richard “Harry” Harris, un médico australiano y buzo experto en cuevas que examinó a los menores. Horas después de concluido el rescate, el padre de Harris falleció.

Uno de los buzos que participó en el rescate declaró el lunes que los menores fueron sacados en camillas, con máscaras que les cubrían el rostro, y que sus signos vitales eran revisados constantemente. También dijo que se les dio un tranquilizante ligero para ayudarlos a relajarse.

Los muchachos desaparecieron el 23 de junio con su entrenador de 25 años después de que las lluvias inundaron las cavernas y pasajes estrechos, bloqueando la salida del popular destino turístico.

Nueve días más tarde, dos expertos buceadores de cuevas encontraron al grupo.

Mientras esperaban el rescate, les dieron geles energéticos y comida para bebés para ayudar a sus cuerpos a ajustarse lentamente a los sólidos.

Jetsada Chokdumrongsuk, un funcionario de salud pública, dijo el martes que los niños recibieron antibióticos, vacunas contra la rabia y vitamina B2, y no mostraron signos de fiebre o problemas de visión.

Las noticias del rescate provocaron júbilo mundial.

Los líderes mundiales, incluido el presidente Donald Trump, tuitearon sus felicitaciones, y el equipo de fútbol del Manchester United invitó a los niños a su estadio.