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El director de un refugio en la ciudad fronteriza de El Paso (Texas) ha dicho este jueves que su organización ha recibido más de 1.300 migrantes que esperan respuesta a sus solicitudes de asilo en los últimos cinco días tras ser liberados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

«El domingo soltaron aproximadamente 430 personas, el lunes 196 (…), el martes 181», explica este jueves Rubén García, director ejecutivo del refugio Casa Anunciación en la ciudad fronteriza de El Paso. Este, que han recibido familias liberadas en los últimos años, considera este episodio como una «excepción». El miércoles recibieron la cifra récord de 522 personas migrantes que trasladaron a once centros de hospedaje. Para este jueves esperaba algo más de 300.

García cuenta que coordina con ICE cuántas personas pueden recibir en los distintos alojamientos. Descarta que exista un «acuerdo formal» entre ambas partes, aunque sí una «una relación de comunicación».

Las autoridades estadounidenses liberan a numerosos solicitantes de asilo, en muchos casos madres con sus hijos, al no considerarlos una amenaza para la seguridad del país o presionados por la falta de espacio en los centros de reclusión del ICE.

Así, organizaciones sin ánimo de lucro como Casa Anunciación han visto crecer las llegadas de migrantes en los últimos días. Garcia calcula que su organización gasta 150.000 dólares mensuales para pagar habitaciones para los migrantes ya no tienen suficiente espacio para darles refugio. La hermana Norma Pimentel de Catholic Charities en el Valle del Rio Grande (Texas) señala que su centro de apoyo también está recibiendo a más gente de lo usual.

Estas liberaciones ocurren después del fallecimiento de dos menores guatemaltecos, de siete y ocho años, bajo custodia de las autoridades estadounidenses este mes pocos días después de cruzar la frontera con sus familiares. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) está siendo objeto de un estricto escrutinio. Una portavoz del DHS dijo que el país vive “una crisis de inmigración”.