Rate this post

La Justicia argentina liberó este jueves a Matías Sebastián Nicolás Firpo, hincha de River Plate acusado de atacar al autobús de Boca Juniors el día en que se iba a jugar la vuelta de la final de la Copa Libertadores, tras condenarle a dos años y cuatro meses de prisión que no tendrá que cumplir.

Según informaron fuentes judiciales, el fallo se emitió tras un “juicio abreviado” en el que se acordó que el culpable deberá también respetar “ciertas normas de conducta” por su actuar el pasado 24 de noviembre contra el equipo ‘xeneize’ cuando entraba en el estadio del River Plate.

Los altercados, producidos por decenas de personas, provocaron que varios jugadores de Boca sufrieran algunas lesiones y por lo tanto el partido tuviera que posponerse.

Cuando localizaron a Firpo, que había cambiado de apariencia física para pasar desapercibido, estaba imputado por la fiscal Adriana Bellavigna por los delitos de daño agravado por producirse en el marco de un espectáculo deportivo, impedir la realización de un espectáculo deportivo de carácter masivo con concurrencia pública y promover la formación de grupos destinados a cometer delitos.

Ver imagen en TwitterVer imagen en Twitter

Lucas Morando@morandolucas

Éste es Sebastian Matias Nicolas Firpo, detenido hace instantes, acusado de ser uno de los que tiró piedras al micro de Boca. Se cambió de look para camuflarse.

93 personas están hablando de esto

Según informaron, la Justicia decidió que el condenado no pueda concurrir a las inmediaciones del estadio River Plate, ni acceder al mismo por el tiempo de la condena y tampoco podrá acudir a eventos futbolísticos masivos durante los dos años que dure la pena.

Asimismo, deberá realizar 180 horas de tareas comunitarias y hacer un curso de “convivencia urbana”, entre otras medidas.

La sentencia contra Firpo, detenido el pasado martes, ya fue homologada por la jueza María Julia Correa, titular del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas Nº 28.

Tras los altercados, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) decidió entonces que la final se disputara “fuera de territorio argentino” y eligió el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid, el próximo domingo, al no cumplirse las condiciones de seguridad para jugarse en Argentina.