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Varias décadas son el componente humano migratorio, que formaron millones de familias hacia lo que es hoy el país más poderoso del mundo.Poderío económico y armamentista nuclear, que lidera a otras naciones de otros continentes.Pero el va y viene de esta masa humana, eligió al territorio estadounidense como el más propicio para vivir más “seguro”, trabajar, estudiar y entrar a la pomposa ilusión de alcanzar a cumplir con el”sueño americano”,en el que millones no lo alcanzaron y los que lo lograron, muchos se resisten ante un sistema que no guarda relación con su cultura como inmigrantes.

de los latinoamericanos, que siguen siendo víctima de deportaciones masivas, que dejan a familias enteras separadas de sus hijos nacidos en territorio estadounidense.

Lo grave de esta masiva deportación, se suma la de tomar decisiones propias, como aquella de extraditarse voluntariamente a sus países de origen, porque las persecuciones contra todo inmigrante indocumentado, se ha hecho política de Estado en el gobierno del actual presidente Donald Trump, que no deja posibilidades para que haya una defensa legal en las cortes de muchos estados de la Union Americana.De tal manera que, el mismo ciudadano se deporta para que no corra riesgo el resto de su familia.

Sin embargo, ese componente humano migratorio, los que salieron de sus países de origen en condiciones de extremada pobreza y hasta sin educación, porque sus gobiernos los condenaron a vivir en la ignorancia, y quienes llegaron al poder solo negociaron con la falta de educación de la gente, que los tomaron como una tarjeta de crédito en tiempos de campaña electoral, cuya deuda la siguen pagando los mismos ciudadanos de sus respectivos países, los de allá y los que migraron dejando a sus familias. Los dejaron, además, sin salud, vivienda, seguridad, trabajo y alimentos.Eso es lo que tuvieron millones de inmigrantes que llegaron a territorio de los EE.UU.,el país que aún, con todas sus imperfecciones sociales, sigue siendo el mejor techo de cualquier inmigrante, para vivir.

Consideramos, que la salida no es la que el actual presidente estadounidense está ejecutando, sino que el Congreso Estadounidense tiene que realizar una reforma migratoria integral, que proteja a quienes ya han hecho de este país su hogar con su familia, porque un retorno migratorio en condiciones riesgosas a sus países, sería como irse a sepultarse en vida, a consecuencia de una extradición migratoria, que fue producida por la persecución de agentes de Inmigración, cuyo componente se desprende de la política Trump, que le cambió el destino a una gran mayoría de familias hispanas, desviándolas cada día a un abismo donde el retorno humano solo depende de un milagro divino.

Estamos muy de acuerdo, que nada se puede justificar el comportamiento inaceptable de las leyes migratorias de los Estados Unidos de América, que aplica en forma generalizada e inhumana, los procedimientos de lo que hace el Departamento de Justicia a través de Servicio de Inmigración y Control de Aduanas(ICE),porque además de ser un sistema caduco y fracasado, es inconstitucional, porque atropella y viola los derechos civiles de los ciudadanos.

Insistimos, que no hay otro camino saludable para los inmigrantes indocumentados que el de una reforma migratoria integral.Solo de esta forma ,la permanencia inmigratoria de las familias que lleguen a legalizarse, mediante el proceso respectivo, tendrán las oportunidades de trabajar, educar a sus hijos y vivir con tranquilidad, cuyos resultados, sin lugar a equivocaciones, el Estado de la Union Americana, seguirá ganado con esa clase trabajadora que ha migrado, porque no es solo una aportación cultural sino económica, como lo sabe el gobierno americano.

Esta discusión en materia migratoria es el desayuno, almuerzo y merienda de los partidos políticos tradicionales, que no han podido darle solución con justicia a la presencia de inmigrantes indocumentados, muy en especial al