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Este siglo XXI, en política, está destruyendo, sin piedad, a los seres humanos más vulnerables como son niños que han migrado y siguen llegando a EE.UU.,con extremada pobreza, y a las que se suma su peligro de vida que va de la mano de un fenómeno identificado y llamado “corrupción”;no precisamente en América Latina sino en muchas partes del mundo. Este fatal factor humano, está permitiendo un desgaste social en las presentes y futuras generaciones, sin descartarse al producto más destructible en los seres humanos, las drogas, que sigue capturando a sus víctimas para dejarlas indefensas hasta terminar con sus vidas, cuyos autores son los múltiples billonarios que continúan con sus cadenas de narcotraficantes y éstos, se han apoderado de millones de jóvenes latinoamericanos, que los convierten en adictos consumidores y negociadores.

Y dentro de este contexto, el origen de estas políticas equivocadas, por decirlo así, de muchos gobiernos, siguen permitiendo que la migración de personas de distintos países del mundo, siga aumentando, porque ya ellos no encuentran dónde y cómo vivir para salvar sus vidas; ante esta corriente humana que no tienen qué comer, naciendo en países con buenos recursos naturales como el de Venezuela, como ejemplo específico en la región sudamericana.

A esta desnaturalizada política migratoria del país más poderoso del mundo, como son los Estados Unidos de América, se desprenden hechos humanos discriminatorios que nadie puede aceptar.Y como punto seguido, recalcamos, que nadie podrá estar en contra de violar los derechos en su casa y mucho menos que lleguen a imponerle reglas contrarias a las que tiene su dueño, pero esas reglas no pueden contener violaciones a los derechos humanos que están consagradas en los tratados internacionales en la Corte Internacional de la Haya.Estamos de acuerdo, que no queremos vivir con malos vecinos violadores o criminales que hayan sido juzgados o tengan mal récord criminal. Estamos de acuerdo.Pero no estaremos jamás de acuerdo, que madres y padres con sus hijos, teniendo niños inocentes, sean separados de sus padres, por el solo hecho de buscar y encontrar un lugar más seguro para vivir con sus familias.

En el gobierno del presidente Barack Obama, los casos de tolerancia migratoria eran iguales a los de este gobierno; pero a diferencia del actual mandatario(Trump), es que esta tolerancia está generalizada, porque no distingue cada caso, que por lógica jurídica es distinto.La política de este gobierno es que no haya inmigración ilegal a toda costa, pero esa actitud presidencial hace más daño de la que existe, porque su sistema migratorio está fracasado; y no únicamente en este gobierno sino en todos los que han existido, como el que se dio con la amnistía en el gobierno del presidente Ronald Reagan, en los años 1986.

El trato migratorio que se está dando y aplicando en este gobierno republicano, separando a hijos de sus padres, encerrándolos como animales, con un desgarrador e inhumano trato de “tolerancia cero”, porque no se rige con el sentir mayoritario de casi todos los grupos sociales que defienden y exigen una reforma migratoria integral. Las consecuencias actuales que siguen afectando a la sociedad estadounidense, no es la del sentir del pueblo norteamericano, porque entre una de sus lógicas sociales es que los Estados Unidos, además de otros principios culturales como nación, es que este país se ha enriquecido con la diversidad cultural de sus inmigrantes y que parte desde el mismo presidente Trump.

Las últimas manifestaciones en la mayoría de los 50 Estados de la Union Americana, demuestran el rotundo rechazo a las implementaciones migratorias del mandatario Donald Trump.estas manifestaciones en todas las calles del país, no tienen otro mensaje sino de que la tolerancia cero del gobierno federal, está siendo juzgada por el pueblo estadounidense, que demanda una rectificación del Ejecutivo, para que no sigan”enjaulando”a niños o padres inocentes, que terminan separándose de sus lazos familiar. Quizás, las lágrimas y dolor de estas víctimas que buscan libertad, seguridad, comida y techo para una vida digna como todo ser humano, puedan continuar teniendo el respaldo de las organizaciones que lideran estos derechos civiles y humanos, de los que como inmigrantes se encuentran en la frontera entre los Estados Unidos de América y los Estados Unidos de Mexico, migrando de los países centroamericanos, cuya prioridad es salvar sus vidas de tanta criminalidad comprobada y que que no hay cómo quedarse con los brazos cruzados. Nadie, absolutamente, nadie. Por ninguna razón, y esto lo tiene que entender y aceptar el Departamento de Justicia, que dirige el Servicio de Inmigración y Control de Aduana(ICE).