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Washington.- A escasas dos semanas de las elecciones intermedias comienzan las especulaciones y los pronósticos en torno a qué partido dominará las cámaras del Congreso. Pero sobre todo, el papel que jugarán los diferentes grupos de votantes, ya sea en contribuir a que los demócratas le arrebaten las mayorías a los republicanos, o a que estos últimos permanezcan aferrados al poder.

Así, se analizará el comportamiento de los electores jóvenes, mujeres, hombres, de diversos niveles educativos y académicos; de los afroamericanos, de los asiáticos y, como siempre, de los hispanos, ese sector electoral que erradamente partidos, campañas y políticos tratan cual si fuera un bloque homogéneo motivado por los mismos intereses, cuando en realidad somos tan diversos como nuestras nacionalidades y orígenes, ideologías, niveles educativos, trasfondos e intereses.

Pueden pasar décadas y los partidos y las campañas siguen tratando a los hispanos con un paternalismo que raya en lo ofensivo, muchas veces imponiendo su criterio sobre cuáles son los temas que tienen que interesarnos o motivarnos.

La  falta de una inversión constante en mantener a ese votante informado y energizado. Si ven que una estrategia rinde frutos, ¿por qué no darle seguimiento para granjearse el apoyo constante de ese elector? ¿Por qué desaparecer del mapa y reaparecer cada dos o cuatro años? Y luego si no ganan, le echan la culpa a los latinos.

Hasta el momento hay un aura de suspenso en cómo se comportará el voto latino considerando que son comicios intermedios donde los hispanos no suelen participar en grandes cifras. Pero si algo nos enseñaron los comicios de 2016 y el triunfo de Trump es que de nada valen las predicciones.

Ojalá que los latinos salgan a votar en grandes cifras, pues hay razones de sobra para hacerlo y, en mi opinión, siempre hay que hacerlo. Pero si así no ocurriera, la culpa no solo recae en el elector al que le ganó la apatía.

La culpa es compartida, y el Partido Demócrata y las fundaciones y donantes privados que financian a grupos encargados de registrar y movilizar votantes también deben hacer una introspección, su propia autopsia, para ver qué cosas no han hecho a lo largo de los años y qué cosas sí han funcionado cuando de movilizar a los hispanos se trata.

Después de todo, el 2020 está a la vuelta de la esquina.