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Buscar vida fuera de la Tierra ha sido una ambición e incluso hasta una obsesión para los expertos y en esa búsqueda un el nuevo planeta que está en la mira de los investigadores es Venus.

De todos es sabido que entre los planetas del sistema solar, Venus es el más diametralmente opuesto a la Tierra, de hecho es un auténtico infiermo, con temperaturas que superan los 800 grados Farenheit, con lo que imaginar que pudiera albergar vida sería una utopía, al menos eso parecía hasta ahora, Una quimera que un nuevo estudio se ha encargado desmontar porque un grupo de científicos descubrió microbacterias en las nubes ácidas de Venus.

Los estudios realizados por los científicos de la Universidad de Wisconsin – Madison, y apoyados por la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) muestran que la atmósfera de ese planeta contiene material suficiente para la existencia de microbacterias, debido a que “Venus ha tenido tiempo de sobra para evolucionar la vida por sí mismo”, explicó el investigador Sanjay Limaye a la revista Astrobiology.

Los resultados fueron apoyados con imágenes de satélite del planeta, en donde se aprecian manchas oscuras alrededor del cuerpo de color óxido, que se asemejan a las propiedades de absorción de la luz de las bacterias en la Tierra, lo que sería la clave para dar con el resultado de la vida extraterrestre.

Llama atención de investigadores

Pero no es la primera vez que la posibilidad de que el planeta haya podido albergar vida llama la atención de los investigadores, porque otro estudio también auspiciado por la NASA, pudo haber tenido las condiciones necesarias para haber albergado vida hace 715 millones de año.

El equipo de astrónomos llegaron a la conclusión que podría haber sido habitable después de que simularan hasta hasta cuatro escenarios de Venus en el pasado, que variaban en función de la de la cantidad de luz o la duración del día.

Gracias a esos escenarios los expertos comprobaron cómo hace millones de años Venus llegó a registrar temperaturas moderadas y las nubes lo protegieron de las radiaciones solares.

Pese a esos descubrimientos, lo que no se sabe de momento es por qué el planeta pasó de ser un lugar potencialmente habitable a un total desierto. Expertos estiman que la gran velocidad a la que Venus gira en torno a su eje es lo que podría haber elevado las temperaturas que habrían arrasado con cualquier ápice de vida.