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Durante el último año el Ejército expulsó de sus filas a 500 inmigrantes, reclutas provenientes de diversas partes del mundo, contratados por sus habilidades lingüísticas o médicas y a quienes se les prometió un camino rápido hacia la ciudadanía a cambio de su servicio, reveló una investigación a fondo de AP.

Los reclutas pertenecían a un programa especial con diez años de antigüedad, llamado MAVNI por sus siglas en inglés. En 2016 nuevos y más rigurosos requisitos para seleccionar a los reclutas y evaluar sus antecedentes fueron puestos en marcha. En los hechos, esto puso al programa en alto.

Los últimos reclutas seleccionados dentro de MAVNI ingresaron en octubre de 2016, poco después de la nueva política de evaluación de antecedentes, reportó el Military Times. Como consecuencia, alrededor de 1,000 personas que estaban en el programa antes de que fuera congelado quedaron en un limbo al no obtener el visto bueno de sus evaluaciones, sin poder por tanto entrar en servicio activo.

Este último año el Ejército comenzó a darlos de baja o a no renovar sus contratos sin explicación.

AP entrevistó a más de una docena de reclutas de países como Brasil, Pakistán, Irán, China y Mongolia, quienes dijeron que estaban devastados por sus bajas inesperadas o contratos cancelados.

Según una lista que el Departamento de Defensa entregó a la agencia de noticias, la razón por la cual un tercio de los reclutas MAVNI habían sido dados de baja era porque no habían deseado continuar en el servicio.

Sin embargo, uno de los militares de los que habló con AP cuyos papeles decían que no había deseado enlistarse de nuevo dijo que esto no era acertado.

Badamsereejid Gansukh fue contratado por sus habilidades en el idioma turco. Él se enteró que había sido dado baja después de que le pidió ayuda a la oficina de su congresista para saber por qué la evaluación de seguridad estaba tardando tanto.

“Nunca dije que me negaba a alistarme, de ningún modo”, dijo Gansuhk. Al contrario, al recibir una llamada de su reclutador, dijo, había optado incluso para un año más.

El Departamento de Defensa dijo que no comentaría casos individuales.
De los inmigrantes dados de baja, a 22% se les dijo que su desempeño de nivel de entrada y conducta era insatisfactoria. El diez por ciento, o 48 miembros del servicio, fueron dados de baja debido a una evaluación de seguridad desfavorable. Esto puede ser por tener miembros de la familia en otro país, lo cual es típico de los inmigrantes, o que los militares a cargo no completen todas las evaluaciones en un período razonable.

Todos los alistados se habían comprometido al servicio activo o a reservas; muchos habían estado entrenando y entrenando regularmente con sus reclutadores en preparación para el campamento de entrenamiento mientras esperaban la autorización de seguridad.

Si un recluta no ha sido activado en el servicio, el Ejército tiene “la autoridad para separar a la persona y rescindir el contrato, ya sea a petición del solicitante o a la conveniencia del gobierno”, dijo la portavoz Jessica Maxwell en un comunicado el miércoles.

Margaret Stock, una experta en leyes de inmigración y seguridad nacional que ayudó a crear el programa MAVNI, dijo que el Ejército no le está dando a los reclutas su derecho legal a apelar.

“Se están tratando de deshacer de las personas”, dijo.

Los reclutas elegibles necesitan tener un estatus legal como una visa de estudiante, antes de inscribirse.

Más de 5,000 inmigrantes fueron reclutados en el programa en 2016, y aproximadamente 10,000 están sirviendo actualmente. La gran mayoría va al ejército, pero algunos también van a las otras ramas militares.

Gansukh, un inmigrante de primera generación de Mongolia, dijo que esperaba ser parte de algo más grande cuando se alistara, y creía que su servicio sería una forma honorable de buscar la ciudadanía en su nuevo país.

“Ahora siento que realmente fui un objeto”, dijo. “Me siento aislado del resto de las personas que viven aquí”.