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Washington.- El Pentágono acaba de completar el rediseño de sus bombas atómicas B61, llamadas a reemplazar su actual arsenal, que cuenta con artefactos de medio siglo de antigüedad, con el objetivo de asegurarse veinte años más de paz nuclear mediante su emblemática política de disuasión.

“El Programa de Extensión de la Vida Útil B61-12 servirá para restaurar, renovar o reemplazar todos los componentes nucleares y no nucleares de la bomba para extender su funcionalidad durante al menos veinte años”, ha anunciado recientemente la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA, en inglés) en un comunicado.

El Pentágono garantiza de esta manera dos décadas más de vigencia de una de las tres patas de la llamada “Triada Nuclear”, el músculo con el que EE.UU aspira a disuadir cualquier agresión mediante la no muy velada amenaza de que será respondida con un ataque atómico capaz de barrer del mapa cualquier nación enemiga.

La Triada hace referencia a los tres elementos de disuasión de los que disponen las Fuerzas Armadas estadounidenses: los misiles balísticos intercontinentales, los submarinos nucleares y los cazabombarderos estratégicos.

Si se cumplen los plazos establecidos, el Departamento de Defensa recibirá la primera partida de sus nuevas bombas a lo largo de 2020 y apenas cinco años más tarde habrá conseguido sustituir todo su arsenal obsoleto.